Bogotá, abril 30 de 2017
Otro capítulo en la eterna batalla Ciclistas vrs Invierno
La gran mayoría de seres humanos tenemos miedos que normalmente denominamos fobias, o temores irracionales a algo que generalmente tiene poco o ningún peligro real. Por ejemplo algunos ciclistas tienen miedo a mojarse, es decir una variante de lo que se llama acuafobia. Y como es absolutamente normal quien padece una fobia intenta evitar lo que le provoca miedo.
Yo no le tengo temor a la lluvia, pero debo hacerles una confesión, espero que no me hagan bullyng, últimamente he desarrollado un miedo a mirar a través de las ventanas. No sé cómo se llama esa fobia, de pronto podría ser ventanofobia o en inglés windowphobia. Lo curioso es que esa fobia solo se me presenta los domingos y únicamente cuando tenemos programada una buena etapa de ciclismo. Como es natural, cuando me despierto evito a toda costa ir a la ventana, me aterroriza ver que el piso esté mojado o que esté lloviznando, así que paso derechito al baño, luego a vestirme y al parqueadero para preparar mi bicicleta.
Seguramente he desarrollado esta fobia de tanto insistir en estas crónicas que el clima que apreciamos en la ventana no necesariamente es el mismo que vemos en el lugar donde inicia la etapa que generalmente es a varios kmts de Bogotá.
Qué pena eso no es todo, admito que últimamente también he desarrollado otro miedo irracional periódico, la whatsappafobia por la misma razón, me da miedo que a alguno de mis compañeros se le ocurra la genial idea de enviar un mensaje diciendo que por su casa está lloviendo. Por eso la noche anterior pongo el Chat de CicloBR en silencio, pero anoche se me olvidó y justo hoy los primeros mensajes que vi, por supuesto con terror fueron estos:
Carlos Galindo: Srs. Buen día cómo ven el clima para la salida hoy?
Hasta ahí no sentí preocupación, el pánico me cogió cuando le respondieron:
Jacinto: Está lloviznando.
Mauro trató de levantar el ánimo con este mensaje:
"Se despejó el cielo como por arte de magia, la tendencia es así:

Como he aprendido a palear mis fobias, me tomé el cafecito, me tranquilicé, fui por mi bici y sin mirar por la ventana me despedí de mi esposa y salí con destino a Centro Chía. Hoy teníamos programada una hermosa etapa las subidas a los Altos del Zipa y del Águila por la vía Zipaquirá Pacho y ni por el chiras quería perdérmela.
Por si las moscas le envié un mensaje a Molanito, quien reside en Chía, preguntándole cómo estaba el clima por allá, respondió así:
"Buen día Tocayo, el día está gris, pero sin amago de lluvia"
Eso me animó más. Pero tan pronto salí a la calle tuve que accionar los limpia brisas, vida hijue…..madre estaba lloviznando!! . Pero en mi cabeza resonaba la frase de aquel filósofo del ciclismo que dijo: el clima que apreciamos en la ventana no necesariamente es el mismo que vemos en el lugar donde inicia la etapa, así que partí con la esperanza de que de pronto al llegar a la autopista el sol estuviese brillando. Qué carajo, pasé el peaje y la llovizna parecía intensificarse, seguro que en Chía si habría sol.
Llegué a Centro Chía y mamola!!, allí también llovía. Entonces con mucho pesar tuve que reconocer que esta salida se jodió. Iba a seguir derecho para buscar el retorno hacia Bogotá, pero decidí esperar a ver si llegaba alguien más para aunque fuera tomar cafecito y practicar el deporte olímpico de lengua.
En efecto pronto apareció una camioneta blanca y la Duster de Marcolino, en la primera venían Don Guillermo Durán, Manuel García y Pulga. Acordamos entrar al Centro Chía e ir a Carulla a tomar tinto, entonces llegó Alberto Rivera.

Mientras esperábamos a que abrieran Carulla vimos un Mazda del cual descendió un señor muy parecido a un apreciado colega, la misma figura, el mismo caminado, la barbita de varios días, no joda que tipo tan parecido. No lo van a creer era el mismo Carlos Galindo en persona.
Abrieron el Carulla, pedimos tintico y lo acompañamos con un delicioso y recién horneado "baguette". Al rato se unieron Molanito y Mauricio, lástima de la etapa este era un combito suficiente para montar, pero ni modos.
Mientras conversábamos, eso si de ninguno de los que asistieron, Manuel y Alberto se turnaban para ir al parqueadero a ver si cambiaba el clima, pero siempre regresaban diciendo que aún llovía. Definitivamente nada que hacer la etapita se jodió!!.

Pasadas las 8:30 a.m. salimos, aún caían leves gotas de agua, nos resignamos y optamos por regresar a a Bogotá, qué pesar se perdió la montadita en bici y uno de los recorridos que más me gusta, pero ni modos forse la prossima volta.
Cuando nos estábamos despidiendo Carlos Galindo manifestó que no perdería la venida y dijo que montaría como fuera. Teniendo en cuenta que el joven es un aventajado mamagallista en principio no le creímos, pero al rato vimos que hablaba en serio. Esa valerosa actitud nos conmovió. Mauro, quien también estaba dispuesto a montar señaló hacia el horizonte indicando que por Zipaquirá el cielo se veía despejado. Manuel se plantó en los cuarenta no quería correr el riesgo de mojarse, los demás decidimos acompañar a Carlos, entonces Yupiii, Zipaquirá para allá vamos espéranos!!
Molanito era el conductor elegido, se había ofrecido a reeplazar a Álvaro Cuervo, se animó y sacó de su auto la bandeja con las bolsitas de refrigerios que con tanto cariño él y su señora habían preparado la noche anterior para los ciclistas, qué pecado, por poco los pierde. Muchas gracias a la familia Molano por esa excelente colaboración.
Mauro el meteorólogo de CicloBR tenía razón, en la medida en que avanzábamos el clima iba mejorando, la ligera llovizna cesó por completo, pronto nos encontramos con un pavimento completamente seco.
Manuel tomaba fotos y observaba la marcha del pequeño pero animado pelotón, al ver a sus compañeros disfrutando de la bici finalmente no pudo más, la envidia de la buena lo atrapó y decidió bajar su máquina para unirse al grupito.
Alberto arrancó a paso fuerte y luego Pulga pasó al comando y la puso a 35 y 37 km/hora hasta la entrada a Zipaquirá a donde llegamos con la lengua afuera.
Definitivamente a Pulga le hace falta Nobile, ella es quien le regula los vatios de potencia en carretera.
En minutos estábamos ascendiendo hacia el primer objetivo, cinco kmts al alto del Zipa. Mauro se puso al frente para marcar el ritmo, Manuel y Alberto seguían su rueda, mientras Pulga, Don Guillermo y yo hacíamos esfuerzos para que la ventaja no se incrementara. Más atrás Marcolino y Carlos subían a su ritmo, no querían involucrarse en peleas ajenas.

Manuel reportó daño en su cadenilla, lamentablemente tuvo que volver al carro, lástima pero era uno menos en la competencia. Alberto intentó dos veces buscar la punta del pequeño lote, pero allí estaba presto Pulga para responderle cada intentona, hasta que a falta de un kilómetro el de Quibdó se resignó, justo cuando Mauro tuvo que parar por pinchazo en su rueda trasera, qué pena, pero era otro menos en la batalla. Estos percances dejaron a Pulga en el comando y a Don Guillermo y a mí en la persecución tratando de no perder esa rueda.

Pulga cruzó la meta, nos sacó un par de metros, al final preguntó orgulloso: "cómo me viste?". Definitivamente la dieta del Yogurt griego y los filetes de pescado de los Pulga están dándoles muy buenos resultados. Habría que ver cómo le afectó a Nobile la dieta de los superbueñuelos de Medellín a donde armó paseo para acompañar a Alberto Otálora y a su hermanita Leticia, para quienes va nuestro cordial saludo.
Mientras paramos para esperar a que Mao despinchara Marcolino pasó derecho, iba dispuesto a conseguir una pluma en el Alto del Águila y para lograrlo le esperaba la travesía de 12 kmts de repechos y montaña. Carlos decidió acompañar a Molanito, según manifestó le dio pesar verlo tan solitario en ese carro.

Marcolino aguantó casi hasta el final la ventaja, pero Mauro no quiso perdonarlo y coronó primero. Alberto y Don Guillermo quisieron aprovechar su habilidad en la bajada, la verdad no contaban con el Pulga Dietético, les ganó.
Faltando dos kmts nos sorprendió una ligera llovizna que nos acompañó hasta la cumbre. Alberto paró debajo de un árbol para pensar si seguía, no quería resfriarse. Finalmente coronamos, todos, ciclistas y acompañantes nos concentramos en la tiendita.
El piso estaba bastante mojado, solo Pulga y Marcolino decidieron bajar en sus bicis. Los demás aprovechamos la disculpa y nos subimos al carro de don Guillo y al de Molanito.
En Zipaquirá nos esperaban Pulga y Marco. Cuando íbamos a partir nuevamente apareció la llovizna, así que esta vez la decisión fue unánime, al carro patos que nos mojamos!!.
A mitad de camino entre Zipaquirá y Chía el piso estaba seco y no había lluvia, pero ya veníamos tan cómodos en los carros que no valía la pena, al fin y al cabo ya habíamos coronado la cumbre del Águila, eso había justificado el viaje.
En Chía hicimos la tertulia del extra tiempo antes de partir a casita bastante satisfechos por haberle ganado esta partida al invierno de abril, que hoy nos la quiso poner difícil, al final el optimismo de un puñado de ciclistas pudo más que una atemorizante llovizna.
Los dejamos con l Manuel y Molanito, sobre esta etapa.
Feliz semana.
Nota: en la parte superior a la derecha encontrarán el menú ciclístico para el mes de mayo.
PD1: Damos una cordial bienvenida a Don Guillermo Durán quien se reincorporó a CicloBR, de acuerdo con la decisión de la Asamblea de Asociados.
PD2: Enviamos un saludo y un fuerte abrazo a Jorgito Peña, nos alegra que ya esté mejor de salud. Esperamos verlo pronto rodando con nosotros.

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