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Bogotá noviembre 20 de 2022

Guatavita con ñapa.

La semana pasada se programó un recorrido que ya habíamos disfrutado el 15 de mayo del presente año, sabíamos que no era fácil lograr una buena asistencia, a la subida a Letras por lo general le sigue una deserción pues los asistentes se toman un receso, estamos en final de la temporada ciclística 2022 y para completar en medio de uno de los inviernos más intensos de los últimos años.

No obstante, tuvimos suerte, el día amaneció con un cielo semi despejado, sin amago de lluvia; en La Caro no brillaba aún el sol, pero a las claras se veía que no tendríamos problema de lluvia, y teníamos la temperatura ideal para practicar nuestro deporte.

El día anterior William había cuadrado con Wilfran para que lo llevara y le madrugó a la casa. Guillermo quería asistir, pero sus alumnos Héctor y José Gabriel se negaron a hacer una etapa tan larga y para completar Ricardo desaparecido. Finalmente, luego de un intenso chateo logró que Fernando lo recogiera en su carro.

A las 7 y 15 de la mañana ya teníamos 9 pedalistas en el sitio de encuentro en la Caro: Marcolino, Guillermo, Fernando, William, Wilfran Orlando Carrillo, Gustavo, Orlando Márquez y Pacho, Pablito nos esperaba en Hato Grande pues pasó por el Asadero Don José, no nos vio por estar pendiente de un grupo con camisetas verdillo, aceleró para alcanzarlos pensando que éramos nosotros, les llegó y se dio cuenta del error.

Luego aparecieron dos invitados de O. Carrillo, John Mario y su novia Marcela, con quienes completamos una docena, esperamos un rato, pero no apareció Luis Hebert quien había confirmado, así que una vez llegó Jeison nuestro escolta en moto, partimos para hacer la tarea programada.

Pablito se incorporó en Hato Grande. Fernando y Gustavo marcaban el paso, traían energía acumulada por el fondo que les dio el Alto de Letras y luego la Vuelta a Boyacá a la semana siguiente; por momentos ponían un ritmo duro y sin querer partían el lote, así que nos tocó controlarlos para que bajaran un puntico y permitieran que nos agrupáramos. Por momentos Orlando Carrillo, también se emocionaba y quería volar, pero finalmente, a la altura de Briceño la docena de pedalistas se completó y en adelante estuvo muy aconductada.

En el camino conversando con Gustavo me contaba su experiencia en el ciclo paseo con Galli, la semana siguiente a Letras, “por acá esos viejitos iban a 40 y 45 k/hora”. Me decía que hoy con el ciclismo se sentía como viajando por los mundos paralelos del Metaverso, “uno se mete en esto y se olvida de todo”. Mi primera impresión fue pensar qué se está fumando este joven, pero luego con sus explicaciones entendí su concepto, realmente la práctica del ciclismo nos transporta mágicamente otro espacio tiempo paralelo y nos permite dejar los problemas y viajar sin las preocupaciones, del mundo real al cual nos regresamos al concluir la etapa. Me habló de Dark la serie de Netflix. Lamentablemente la agradable conversación tuvo que suspenderse, frente a nosotros estaba el peaje del Roble y venía el repechito que nos deja sin aire.

Creo que me sirvió escuchar a Gustavo, pues aceleramos y me dejó coronar, se mantuvo   a la rueda, yo creo era más un gesto de cortesía pues el tenía suficiente potencia para pisar el acelerador y aplicar el cambio extra que adquirió con los dos Gran Fondo. Sirvió pues Fernando no pudo reclamar la Victoria, cuando espabiló tuvo que conformarse con luchar para alcanzarnos en la bajada.

Nos reagrupamos a la entrada de Sesquilé y pasamos esa población, sin mucho tráfico ni gente en la calle, seguramente estaban todos encerrados sus casas frente al TV, tal como nos imaginábamos a Armandito: sin pestañear viendo y grabando la transmisión de la inauguración del Mundial de fútbol de Qatar y el partido de su selección frente a la de Ecuador.

Completamos 36 kmts de recorrido, nos encaminamos a Guatavita, para lo cual teníamos que rodar más de 15 kmts, la mayoría del tiempo bordeando la laguna o embalse de Tominé, que nos acompañaría por el costado derecho como vigilándonos.
El trayecto hacia Guatavita, recordarán, es una secuencia de repechos y luego un ascenso continuo de tres kmts finales que se denominan la subida al Lavadero, porque hace muchos años había a la derecha un lavadero famoso de autos del cual solo quedan vestigios del “cárcamo” en ladrillo invadido por la hierba y apunto de volverse invisible.

Wilfran formó la retaguardia, para llevar a buen recaudo a Marcolino a quien le daba consejos para que mantuviera firme el manubrio, entre tanto, Pablito se encargaba de mantener en Grupo a Pachito e impulsarlo cuando parecía perder la rueda. John se encargaba de acompañar a su novia Marcela, quien se enamoró del ciclismo luego de la pandemia y lo hace bien, tiene algo que me gustó:

Tiene una hermosa bici color azul de la ma misma marca que la mia, la famosa "francesa" de la casa SAVA.

Guillermo marchaba en la parte intermedia regulándose para aguantar la etapa. Gustavo y Fernando habían tomado nuevamente la punta, o tal vez casi nunca la soltaron, mientras Willy Duarte “el biónico” trataba de alcanzarlos con su sistema de rotación extrema. Seguían los dos Orlandos libraban una batalla en el ascenso, Carrillo quería demostrar que Letras lo había empoderado. Al final Fernando y Gustavo lograron coronar en Guatavita, seguidos de Carrillo, Willy y Márquez y luego el grupo de la retaguardia con “el profe” Wilfran.

En este video, que conformamos uniendo los que captó Jeison desde la moto, muestra el paso y el desarrollo de la competencia.

Una Pony acompañada de una torta gigante de maíz nos permitió recargar energía, descansamos unos minutos y convinimos tomar la foto de grupo más abajo en el sitio de alquiler de caballos, a propósito, ya no hay caballos.

LA ÑAPA

No sé si recuerdan, pero en la esquina de la panadería donde hemos parado últimamente en Guatavita hay una calle empinada, de cemento que se ve temiible. Le pregunté a John si el podía subirla, respondió que sí, miró la piñonería de su bici y se preparó para aceptar el reto; hágale pues Wilfran le dije, pues también lo vi con ganas de participar en el improvisado “challenge”.

En segundos se armó la competencia entre trepadores eximios, la cual quedó grabada en el siguiente video, me faltaron los primeros segundos, pero no me dieron tiempo de preparar la cámara del celular. Se observa como inicialmente Wil toma la delantera, se le aparece un perrito que quiere participar en el reto, pero al final se rinde, entonces John Mario toma la delantera y corona.

Ver video>>

Ve

Qué berracos, de solo verlos me dolieron las piernas.

Wilfran llegó a casa, sacó los datos de su  Garmin, ubicó el punto y concluyó que la “pared” que subieron tiene una pendiente del 23,7% y 51,4 metros de longitud, para llegar hasta los 2745 mts.

Esto es lo que sigue luego de la "pared", parece que se acaba la cinta de cemento y sigue destapado.


Mis respetos jovencitos, otro reto superado, ahora cada vez que vayamos a Guatavita otros querrán medírsele a este reto CicloBR, con seguridad, yo paso, si no hubiera perros tal vez…

Continuamos el camino, mientras tomábamos la foto para la portada apareció Sandrita para saludar a su padre Marcolino, iba haci Sesquilé para almorzar con el novio.


Nos quedaban aún 46 kmts hasta los Silos de Almaviva así que partimos en busca de la meta final. En los repechos del Cruce de Guasca hasta la bajada para el Salitre pusieron paso fuerte, tanto que se me hizo corto ese tramo de 10 kmts.

Cuando llegamos al Salitre solo estaba Fernando con Marcela, comiendo fruta en un puestico; Guillermo, Gustavo y O. Carrillo habían seguido de una, acordaron parar en Briceño. Guillermo se detuvo en Sopó para tomar aliento y se reencontró con ellos en Briceño, donde finalmente nos reagrupamos y esperamos a Pachito, que venía “reventado”.

Nos quedaba el trayecto final de 12 kmts hasta Almaviva, nuevamente los protagonistas fueron Gustavo y Fernando quienesya no dan tregua. Nos tomaron unos metros.

Así completamos un maravilloso recorrido de 97,5 kmts, sin ningún contratiempo, ni un solo pinchazo, el acompañante de la moto fue nuestra sombra y acompañó a Pachito cuando llevaba el farolito.

Como de costumbre la tertulia es la mejor parte de la jornada;  qué agradable ver esas caras de satisfacción y cada uno contando cómo le fue en la feria. Como cosa rara en la parada en Guatavita y en la tertulia no faltó el tema de Letras, las agradables anécdotas, incluso una nueva que alguien relató más o menos así: “A falta de 5 o más kmts, Pulga que acompañaba a Nobile, le dijo, yo ya no la empujo más, ¡¡súbase al carro!!, Nobile siguió de largo desobedeciendo a su esposo”; la tenía clara, su meta era coronar y lo logró.


Me preguntaban que si el tema de Letras seria recurrente, alguien con mucha sabiduría dijo: tranquilo, habrá tema para dos o tres meses, al cuarto mes la conversación se centrará en recordar ¿En qué mes fue que subimos a Letras?, al siguiente mes la pregunta será ¿en qué año fue que subimos? ¿A mediados del 2023 la pregunta será y que tal si subimos este año a Letras? Lo que nadie olvidará fue el momento exacto cuando cumplió con la meta de coronar, o cuando por una u otra razón tuvo que subirse al carro acompañante y aplazar el reto. Ya veremos qué retos ciclísticos nos deparará el 2023.

Gracias amigos por su asistencia, disfrutamos al máximo esta etapa y sin lugar a dudas, no valía la pena quedarse entre las cobijas viendo el partido Qatar - Ecuador que resultó una pelea de tigre contra burro amarrado.

La tertulia se alargó unos minutos pues se desgajó un aguacero, como ven teníamos el apoyo de los dioses de la lluvia.

Continuamos pendientes de la evolución de la salud de Marthica la esposa del Chinazo. Estamos seguros que su recuperación sera pronta y todo volverá a la normalidad. Un saludo para Eduardo y para sus hijas.

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PD: Debo hacerles una confesión, me da mucha pena con todos los lectores, pero estoy contento y muy satisfecho y me decidí a contarles, créanme que lo pensé bastante, pero que carajo, las buenas noticias se comparten con los amigos, eso si, espero que en la próxima vez que nos veamos o en el Chat no me vayan a hacer bullying, aunque pensándolo bien no me importaría, así de feliz estoy con lo que les voy a contar a continuación, aunque si lo prefieren suspendan la lectura es algo fuerte, si no, tengan paciencia y esperen les cuento.

Acá ofrezco disculpas a las damas que lean esta nota, por si les ofendo con el lenguaje inapropiado.

Quienes practicamos el ciclismo y terminamos cansados luego de una larga etapa, pensamos en todo menos en (por favor, me perdonan la expresión), “echar un huevito”.

Pues amigos hoy luego de 35 años de montar en bici, por fin lo hice, terminada la etapa, por primer vez ME ECHÉ UN HUEVITO, les tengo la foto par que me crean y no vayan a pensar que estoy chicaneando, y por favor no le cuenten a mi esposa.

Afortunadamente algunos amigos me acompañaron y tambien decidieron echarse un huevito. La idea fue de Guillermo.

FFelíz semana!!

 

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