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CRÓNICA POR JAVIER VELANDIA |
El poeta de la narración ciclística
Bogotá, junio 29de 2025
De Chía a Guatavita pasando por Sopó y Alto de Guasquita, con regreso incluido, anécdotas a granel, sudor, pedalazos y una cucharada de buen humor…
El sol prometía gloria, el cielo era azul, las piernas estaban frescas y los corazones llenos de expectativa. Así arrancaba la jornada del domingo 29 de junio para la gloriosa grupeta de CicloBR, compuesta por 11 valientes guerreros del asfalto: Héctor Pedraza, Javier Velandia, Óscar Tascón, Marcolino Barrera, Wilfran Díaz, William Duarte, Guillermo Durán, Henry Chávez, Duber Marín (invitado de William), Javier Fernández y Luis Eduardo Pulgarín “Pulga”.
Desde la izquierda a la derecha en la foto, un equipo compacto, alegre y comprometido.
El arranque fue casi poético: Tintico en mano, promesas volando. Marcolino, con su clásico escepticismo estratégico, declaraba: “Yo voy solo hasta la mitad… si acaso hasta el Roble, si es por Sesquilé”. Pero bastaron unos minutos rodando con la grupeta para que esa idea se esfumara como neblina en el asfalto.
A las 9:38 a.m. en punto, partió la rodada con destino claro: Sopó – Alto de Guasquita – Guatavita – ¡y de regreso! Con un paso firme de 35 km/h, el pelotón se mantuvo compacto y armonioso.
Todo iba tan bien que hasta parecía coreografía, y no faltó quien dijera: “¡Esto parece un equipo del World Tour!”. Claro, hasta que el clima decidió ponernos a prueba en Sopó, donde bajó la temperatura como si hubiéramos entrado en una nevera andina. Afortunadamente, el ánimo seguía en punto de ebullición.
Al pie del Alto de Guasquita, comenzó la parte épica. Aquí no había gregarios, había hermanos de ruta. Duber Marín se puso la 10, empujando con energía y cariño a Marcolino, mientras Wilfran y Guillermo jalaban a Héctor con paciencia de maestros zen y Wilfran con voz de director técnico.
William, fiel a su estilo, marcaba relevos cortos, manteniendo la cohesión.
Todos coronaron Guasquita muy cerca, con sonrisas y algo de jadeo, pero unidos. Luego, rumbo a Guatavita, la grupeta no se desarmó: tips de cadencia, juego de cambios, empujones bienvenidos. ¡Esto era más que ciclismo, era una lección de fraternidad sobre ruedas!.
En el ascenso final a Guatavita, Duber seguía como locomotora personal de Marcolino, Guillermo ayudaba a Héctor y Javier Velandia entraba al relevo. Una cadena humana de solidaridad, como esas que apagan incendios… o en este caso, los fuegos de las piernas cansadas.
Los mejor entrenados coronaron primero: William, Javier Fernández, Pulga, Óscar, Henry y Héctor (¡sí señor, rematando con cadencia de campeón!). Los demás llegaron al paso de Marcolino, con alma, esfuerzo y algo de empuje.
Le solicitamos a nuestra sección de edición que nos ayudara con el material en video para ilustrarles lo narrado. Al cierre de la edición nos incluyeron en la crónica este "collage" armado con cinco mini videos captads por Daniel López de Staffcycling.

Vimos muy concentrado en el lote a Oscar Tascón, el de Bugalagrande quien ha firmado con CicloBR, lucía la elegante casaca amarilla, rodaba muy tranquilo no sabemos si será otra bala en plano como su coterraneo Luis H. Díaz o nos dará guerra en las cimas, por ahora se está adaptando y no se ha querido mostrar, pero hoy lo vimos subiendo a Guasquita entre los primeros del lote con bastante solidez.

Paramos como de costumbre en la panadería de Guatavita. Mientras Duber y Wilfran se lanzaban al “reto rampla” del 22% de inclinación ganado por muy poco por Wilfran, Guillermo lanzaba la idea del día: cambiar de restaurante. Decisión unánime. ¡Vamos a estrenar lugar! Restaurante nuevo, mismo apetito.
El balance gastronómico: Cáldito: 6/10 Café: 8/10 Arepas con queso: 6/10 Huevos con arroz: 8/10 Servicio: Rápido, pero con “caos organizado” Y el momento cómico: Pulga quiso hacer una broma al mesero con su tono pícaro: “¿Y de pura casualidad tiene lechona?” Y el mesero, sin inmutarse, le respondió: “¡Claro que sí, señor!” Pulga quedó más sorprendido que cuando se le metió el viento de frente en Guasquita.
Pero eso no fue todo… al rato se encariñó con un perrito callejero en la panadería, y dijo: “¡Este sí entendió mis chistes, por eso se quedó conmigo!” El grupo sospecha que el perro no era callejero… ¡era el único que se reía de las bromas de Pulga!.
Pulga se quedó frío como bajada de páramo. Intentó otro chiste con el bocadillo de la arepa, el bocadillo es veleño o conserva, pero el señor mesero ya estaba prevenido y con risa le respondió, es con bocadillo veleño entre risas, más tarde comprobamos que la respuesta de la lechona era verdad, si había lechona…
La foto de portada fue tomada junto a una palmera y al simpático perrito que conectó con Pulga (¿será su alma gemela canina?). o Pulga encontró su perro, o el perro tiene algo que ver con Pulgas, es decir familiar?.
Chiste del día, todos entre risas y listos para el regreso. ¡Y partimos!.
Pulga, emocionado, se escapó con plato grande y piñón 14 rumbo al Alto de Guasquita. El resto, muy en bloque, apoyaba a Marcolino y Héctor. Henry, algo cortado, fue acompañado por el incansable Wilfran.
Pero la joya del regreso fue la historia de Guillermo: Todo iba perfecto hasta que a Guillermo la leche le hizo más daño que un repecho sin desayuno. Tuvo que hacer una parada de emergencia y se metió a una alcantarilla al lado de la vía. “¿Dónde está Guillermo?” preguntaban. “¡En un box culvert! Pero no sabemos si está haciendo fuerza para salir... o para otra cosa”, respondió Duber. Más tarde, Guillermo confesó: “Casi me toca llamar a la Defensa Civil… ¡porque esa alcantarilla tenía más desnivel que el Alto de Letras!”. Quedó bautizado como “Guillermo el Escapista”… ¡no por fugas en la ruta, sino por salir vivo del baño más técnico de Colombia! “Casi no salgo de esa vaina” contó después entre risas.
Duber, siempre solidario, lo ayudó a salir y conectar nuevamente. Reagrupados antes de Briceño, los ánimos se encendieron. Pulga lo intentó, William lanzó un ataque inesperado, dizque para "sacar a un pato" (spoiler: era un MTB que se pegó al grupo). Javier Velandia y Guillermo lo controlaron como dos escuderos experimentados.
Ya en los últimos kilómetros, se venía la batalla de Almaviva: Con el corazón latiendo como tambor y los muslos hechos fuego, Javier Velandia atacó para registrar la llegada (periodísticamente, claro está). Javier Fernández lo siguió, William completó podio, y detrás venían Pulga, Héctor, Marcolino, Henry, Duber y Wilfran.
Medallería CicloBR:
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Compañerismo:
Wilfran, Duber y Guillermo |
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Combatividad
Marcolino y Héctor |
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Persistencia
Henry |
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Novato del mes:
Oscar Tascón |
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Humor:
Pulga |
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Espíritu de Grupo
Todos |
Aquí una mención muy especial: Después de varios domingos sin entrenar, muchos pensaban que Marcolino vendría solo a rodar suave, a tomarse el café, saludar y devolverse en El Roble o en Guaquita. Pero ¡oh sorpresa! Hoy dio la batalla como un verdadero gladiador de carretera. Subió Guasquita, coronó Guatavita y lo más importante: lo hizo con corazón, con sonrisa y con esa energía que contagia al grupo. Dicen que las piernas le temblaban… pero más temblaba el orgullo de saber que estaba de vuelta.
Marcolino, te lo decimos con cariño y en voz alta: ¡Ni se te ocurra colgar esa bicicleta! Porque compañeros como tú hacen que este grupo pedalee no solo con fuerza, sino con alma.
Mientras Wilfran, Javier Fernández y Duber regresaban a Casa en bici, aún les esperaba de 15 a 20 kilómetros para llegar, entre tanto los demás fuimos al Asadero de Don José, a cerrar la jornada con hidratación, tertulia, y el clásico análisis técnico-gastronómico-filosófico-ciclístico.
Marcolino agradecido, Héctor sorprendido de sí mismo, Pulga relajado, Guillermo recuperado... y todos más amigos que nunca.
Cerramos con un llamado: a completar la programación de julio, que la ruta la armamos entre todos. ¡Hasta la próxima rodada, valientes!
Que vivan las piernas ardiendo, el humor, el asfalto… ¡y el compañerismo de CICLOBR! .
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HONOR AL CAMPEÓN
Tenemos que felicitar a los sufridos hinchas de Santafe, nuestros colegas ciclistas Armandito, Javier y Gustavo. Su equipo del alma conquistó hoy la décima estrella al ganar la liga del primer semestre de 2025, no obstante haber tenido que cambiar tres veces a su DT.
La víctima fue el DIM quien tenía favoritismo por la final en su casa.
Hoy todos somos rojos. Disfruten ese triunfo.

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