REGRESAR  ALA PAGINA INICIAL

ROGRAMACION PARA EL MES


     
¿Quiere consultar si hemos escrito en esta web sobre alguna ruta cicística?, ¿busca una crónica en especial o un tema específico?. Escriba en la siguiente casilla del buscador y consulte en la base de datos de CicloBR.
 
www.ciclobr.com

Bogotá diciembre 6 de 2020

Hoy exageramos con el distanciamiento social

Esta semana hicimos una convocatoria en época de pandemia con una ruta “light” para quienes aún no andamos en las grandes ligas, pues no hace mucho retomamos la bicicleta. Pese a que en las anteriores hemos logrado la asistencia promedio de 9 o 10 pedalistas, ayer al ver que solo confirmaron Héctor y Alberto tuve la percepción de que en esta si no tendra, aunque ganas no me faltaron.

Ayer en la tarde llamé a Pulga, me extrañó que no se pronunciaron en Whatsapp, el hombre no podía hablar, me tocó retirar el teléfono un poco:


“Aquí en la olla, nos fuimos a Viotá y me puse a joder allá con la remodelación del Kiosko, me mojé, y con el cambio de clima, el ventilador y la cerveza fría me jódí, estoy con el pecho cerrado y tomando un jarabe bueno que tengo; me toca quedarme quieto

Para completar, me llamó Alberto Rivera, “poseo problemas de último momento, me quedé sin carro y me toca irme desde la casa en bicicleta por Patios, yo los alcanzo, y luego al regreso le pido el favor a Pulga que me arrime hasta la 26”.

No le quise decirle que los Pulga no iban pues seguro se me corría.

Llegué pasadas las 6:30 am. al parqueadero del restaurante Don José, Héctor ya estaba listo, también habían llegado Marcolino, Sandrita y Henry su novio. Por lo menos ya éramos cinco. Pero Marco nos dijo que de pronto ellos irían máximo hasta el cruce del Salitre, así el pelotón se reducía a dos para hacer el recorrido completo.

En la convocatoria sugerimos La Caro- Sopó-Alto del Salitre- Alto de las Arepas- La Calera y regreso. Héctor me comentó que le parecía mucha vuelta para dos no más, ¿por qué no vamos por la ruta esa de la Toscana y luego a las Arepas?. Como para tranquilizarlo le dije “Tranquilo Hétor si ya vinimos hasta acá pues hagámosle, vamos y si nos encontramos con Alberto subimos al Salitre si no solo a las Arepas, no somos muchos, pero somos machos”.

Como no llegó nadie más partimos, acompañamos a Sandrita hasta cerca a la entrada para Sopó, decidimos adelantarnos con la idea de subir al Salitre, aunque Hétor no se veía muy convencido. Cuando llegamos a la entrada de la Toscana, me preguntó si entrábamos, Ud. decide le dije y de una giró a la derecha, que carajo vamos a visitar a Amparito Grisales. Así los dos en solitario, porque tampoco vimos muchos ciclistas por allí, nos aplicamos esos deliciosos repechitos y luego salimos nuevamente a la principal, más adelante alcanzamos a Sandrita y a sus acompañantes Marco y Henry; nos comentaron que adelantico iba Molanito y su yerno Andrés. con destino al Salitre. Ellos sabían que nosotros habíamos tomado la ruta de la Toscana así que mi tocayo hizo la persecución en vano.

Nuevamente en solitario, el poderoso grupo integrado por Héctor y yo subió al alto El Salitre. Casi coronando vimos a Molanito que ya venía de regreso, pensamos que nos esperarían abajo, pero siguieron hacia La Calera. Al que si nos encontramos abajo fue a Pablito, iniciaba la subida al Salitre, había llegado tarde y le tocó perseguir. Mas tarde por teléfono nos informó que hizo toda la vuelta al norte por Patios.

Antes de comenzar a subir las Arepas, nos encontramos con Alberto Rivera, ya había subido una parte del Alto con Sandrita. Paramos en el alto para saborerar las arepitas, tocaba hacer fila y anotarse en un turno, las ventas se les dispararon y coparon su capacidad productiva.

Se nos olvidó avisarle a Héctor, quien venía atrás y siguió derecho para la Calera. Alberto Alcanzó a verlo y se fue a buscarlo, no logró alcanzarlo, lo encontró ya sentadito en uno de los restaurantes dispuesto a tomarse la aguadepanela, lo trajo de regreso. Se encontraron con Pablito y les comentó que él iba para Patios y con Molanito que ya regresaba a casa, luego me escribió:

“Buen día tocayito. Hoy exageramos con aquello del distanciamiento social.
Con mi yerno Andrés Arias llegamos tarde al punto de encuentro. Tocó perseguir. En Sopó encontramos a la familia Barrera. Seguimos en búsqueda del primer grupo rumbo al alto del Salitre. Ya bajando los vimos y seguimos hacia Arepas, donde nos regresamos, pues el cuerpo no daba más. De vuelta nos cruzamos con Pablito. Llegamos a casita a las 11:45. Todo bien. Lástima que no pudimos compartir con ustedes. Esperamos que también terminen bien.
Abrazos.”

Tenía razón el Tocayo hoy se aplicó en todo su rigor el distanciamiento social, Héctor y yo anduvimos distanciados del grupo de Sandrita, Molanito y Pablito distanciados entre ellos y distanciados de nosotros. Héctor se fue hasta la Calera para generar mayor distancia, o distanciamiento.

Héctor no se lo imaginó, pero terminó haciendo la ruta completa. Por supuesto estaba feliz, en la tertulia nos mostró que su Strava el marcaba 89 kmts y su polar 86, seis más que nosotros.

Según la aritmética en total asistimos nueve pedalistas, es decir el promedio normal para la época, aunque esta vez guardando la distancia.

Gracias a todos los asistentes y felicitaciones a quienes para mantener distanciamiento con nosotros andaban por el Verjón: Fabio. Rei, Henry y otros que prefieren mantener el anonimato, me magino que por esos lares andaba Chinazo con Lorena, a Mao que según la foto que envió parece llegó hasta la Calera, peron conservando la debida distancia como sugiere la OMS.

Don Guillermo, su combo, Henry y W. Duarte  desaparecidos del mapa, deben andar en uno de sus recorridos extremos, si alguien los ve por favor les dice que les enviamos saludos y que nos vemos el próximo año, confiando en que esta situa mejore.

A Pulga una pronta recuperación, ojalá no le pegue esa gripa a Nobile, pues le haría perder su entreno que venía muy bien a punta de Verjonazos y Monserrates. Le sugerimos que lo ponga en cuarentena.


Nos vemos el próximo domingo, en la última salida oficial, para la despedida, pues ya llegan las novenas y las reuniones familiares, que me imagino serán por Zoom. Esperamos que en esa si esté completo el grupo postpandemia.  


Hasta pronto.

NOTA: Para destacar hoy: la proeza de Sandrita en su tercera salida como ciclista de CicloBR, que ya es un hecho. Me pareció que, en lugar de echar carreta, ella misma nos comentara cómo fue su experiencia en la alta montaña; no envió esta nota:

Me duelen hasta las pestañas, pero lo logré

Hace 15 días fue mi primera salida en bicicleta con el grupo, estaba muerta de nervios porque no había entrenado y es mi primera bici de ruta, salí de la Caro con susto,  pensando que lo más lejos que iba a llegar era a Villa Quesada, pero para mi sorpresa logré llegar hasta la “Y” del Salitre, (creo así se llama). El domingo 29 hice mi segunda salida desde Centro Chía hasta Zipaquirá, en terreno relativamente plano.

Hoy era mi tercera salida, comencé pensando positivamente, la mitad del recorrido, hasta el cruce del Salitre, ya lo había hecho, pero pensaba en lo que me esperaba de ahí en adelante, para mi desconocido, sabía que había una subida dura, lo recordaba cuando los acompañaba en carro, sabía que era muuyy lejos, que susto, cuando pasamos la Y” llegó la hora… toco empezar a subir un primer repecho que llaman, una montaña para mí. “Nené” se fue conmigo, y con toda la paciencia de padre me fue motivando para no desfallecer.

Pronto empezó la subida grande sabía que se llama “Las Arepas”, la recordaba, nunca me imaginé que la tendría que hacer en una bicicleta.

Tuve que parar dos veces, una en la primera parte dura y la otra cerca a la meta, las piernas me dolían, y necesitaba hidratarme. No puedo negar que varias veces sentí que la vida se me iba y volvía hasta que por fin pude llegar al famoso “Alto de las Arepas”, creo que por primera vez, de las tantas que he estado en ese sitio como acompañante, lo que menos me emocionaba hoy de llegar allá era comer arepa, no lo podía creer, lo logré!!.

Estaba muy contenta, después de un abrazo con mi papá, a descansar y recargarnos, me volví a subir a la bici para el regreso, pero acá es donde empezó Cristo a padecer… aún no le tengo mucha practica a la bici y menos a las bajadas, ohhhh!! por Dios... al kilómetro me toco bajarme no pude controlar el susto, cuando esa bicicleta se impulsaba mucho, creo que tampoco el susto pudo conmigo,  me tensioné tanto que el dolor en las manos fue insoportable, volví a arrancar y más o menos un  kilómetro después y otra vez paré; todos me motivaron y con el susto de la vida bajé y llegamos a la “Y”, que felicidad, allí pude hacer conciencia que bajé con tanta tensión  que empecé a sentir las consecuencias, me dolían las piernas, la espalda y las manos, con la paciencia de los acompañantes de hoy volví a llegar a la Caro,  pero repito me duelen hasta las pestañas...

Un abrazo para mis compañeritos y compañeritas y para un amigo lindo que conocí hoy.

Sandra Barrera