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Bogotá diciembre 31 de 2020

¿2020 UN AÑO PARA OLVIDAR O UN AÑO INOLVIDABLE?

El 2020 fue un año extraño, como una montaña rusa nos transportó de la indiferencia por las noticias que provenían de la China, a la sorpresa total y luego del miedo y el hastío al optimismo moderado, para dejarnos al final en la incertidumbre de lo que ocurrirá en el 2021.

Un enemigo invisible pero implacable “tomó por sorpresa” al mundo, no obstante que los científicos habían advertido que algo así podía ocurrir. Bill Gates preocupado por los dineros que se invierten en tecnología armamentista predijo muchos años antes que si algo nos podría matar masivamente nos sería una guerra sino un virus mortal, por supuesto la salud no era una prioridad. Tanto la influenza española registrada a comienzos del siglo pasado, como el SARS, las gripes aviar y porcina, el ébola, el Sida y la actual pandemia del coronavirus tienen un denominador común: se originaron en virus de animales (virus zoonóticos) que saltan a los humanos. En los últimos 20 años los llamados coronavirus han causado ya tres brotes en el mundo y preocupa que el lapso entre cada pandemia se ha disminuido y cada vez son peores las consecuencias. Curiosamente han aparecido inicialmente en Asia o en África y surgen en algunos casos por consumo de carne de animales salvajes e incluso de ganado. Esto es, la humanidad se ha buscado el problema.

Ante la impotencia para el manejo de la pandemia, los gobernantes decidieron restringir libertades individuales por lo que muchos se sintieron vulnerados ante la estricta cuarentena que nos impactó a todos, pero en mayor grado a los más necesitados a quienes la pandemia hundió aún más en la precariedad económica y social. Las diferencias existentes en el nivel de vida se hicieron más evidentes cuando los que podían desbordaron los supermercados para atiborrar su alacena, mientras quienes no tenían recursos ni medios de sustento tenían que obedecer a un encierro ordenado por mandatarios indolentes que olvidaron que había gente que no tenía como sobrevivir. No olvidaremos los gritos de la gente en las noches clamando en las calles por ayuda para comer. Los trapos rojos se convirtieron en el símbolo de los pobres.

Lamentablemente muchos perdieron su empleo ante el cierre de industrias y comercios, a todos nos afectó económicamente, de una u otra manera, excepto a entidades como los bancos quienes hicieron su agosto con el famoso “alivio financiero”; el gobierno les entregó recursos del estado para otorgar subsidios que al final no llegaron a quienes más los necesitaban.

Las empresas que pudieron sobrevivir intensificaron el teletrabajo, modalidad que se quedará, los empresarios entendieron que mantener a sus trabajadores laborando desde casa les representará un ahorro en arriendo, servicios, muebles, equipos, y otros costos, mientras el trabajador terminará asumiendo buena parte de los mismos (por ejemplo el internet y su oficina en casa) por el mismo salario y una jornada más larga. Los políticos aprovecharon para aumentar su poder y para sacarle tajada a la pandemia, la corrupción campeó en contratos para mercados y subsidios; mientras faltaba dinero para hospitales y ayudas a los más vulnerables, se gastaba en contratos millonarios para manejo de imagen y en reposición de carros oficiales y se incrementaban sin pudor los salarios a congresistas y altos funcionarios, del salario mínimo ni hablar.

La pandemia fue una buena prueba que dejó al descubierto la incapacidad de nuestros gobernantes quienes quedaron en evidencia. Se demostró que la privatización de la salud no era la solución como venían pregonando los gobiernos, remember la Ley 100. La inconformidad y el descontento social creció como un globo que puede estallar en el 2021.

En la pandemia de 1918 los científicos tardaron13 años para identificar el virus y muchos más para descubrir la vacuna que hoy se utiliza contra la Influenza. En la pandemia del Covid se desarrollaron varias vacunas en menos un año, lo que representa un gran avance de la humanidad, pero por esa misma rapidez subsisten dudas sobre su eficacia y posibles efectos secundarios y su eventual ineficacia contra la nueva cepa detectada. Desafortunadamente las Vacunas contra el Covid-19 no serán un bien público, las farmacéuticas explotarán por 20 años las patentes e impedirán la producción a bajo costo, para ellos es solo un negocio, pese a que recuperan su inversión prácticamente en el primer año de ventas.

Pero lo positivo del 2020 es que estamos vivos, el virus infectó casi a 83 millones de personas en el mundo se llevó un millón ochocientas mil personas y la cuenta sigue en ascenso, pero por fortuna nosotros estamos contando el cuento.

En general, diría que este 2020 será inolvidable, por todo lo malo y lo bueno que nos ocurrió, en la crisis aprendimos a saber lo frágiles que somos los humanos, a valorar las relaciones familiares y de amistad, a encontrar las verdaderas prioridades en la vida, comprendimos que en un minuto se puede acabar todo lo que tenemos. Entendimos que debemos ser más solidarios y que el bienestar de todos es parte fundamental del bienestar individual (aunque no todos lo entendieron, por ejemplo, el mandatario que anunció que los venezolanos migrantes indocumentados no serán vacunados, como si eso no nos afectara a todos los colombianos).

Concretamente para nuestro deporte el ciclismo, fue un año duro, tambien para quienes lo practicamos. En la cuarentena tratamos de convencernos de que el “indoor” podría reemplazar las salidas a carretera, para al final convencernos de que es un complemento mas no un sustituto, si no, que lo diga Egan. Descubrimos que ejercitarnos en los rodillos y el spinning no es lo mismo que salir a disfrutar el aire de las montañas y la compañía de los amigos ciclistas. Durante la cuarentena lamentamos y seguramente nos arrepentimos de no haber aprovechado todos esos domingos en los que dejamos de salir a carretera.

Es justo reconocer que antes de la pandemia el nivel de asistencia a las salidas dominicales venía descendiendo, llegamos a pensar que la pandemia sería el puntillazo final para CicloBR, pero por lo menos durante el confinamiento nos mantuvimos en contacto a través del Chat y de la página web. Como no teníamos noticias de algunos, decidimos convocarlos para que nos contaran en un breve video cómo hacía cada uno para pasar el tiempo y entrenarse; la convocatoria fue un éxito, de esa manera lograrnos armar el artículo que se publicó con el título:  Así se entrena en cuarentena. Esa solo fue una disculpa para ver a nuestros amigos desde la lejanía, saber cómo estaban y conocer cuál era su método de entrenamiento, o su actividad deportiva en esos días de cuarentena, descubrimos cosas interesantes:

Vimos a Marcolino en su faceta de compositor y cantante con una luenga y barba, descansaba practicando en sus rodillos fijos, de los mismos que le permitieron a Molanito, a Pachito, a Hermes y a Hugo Gutiérrez entrenarse durante la pandemia. Los de equilibrio solo los practicaban expertos como Jorge Martínez y el Chinazo.  Guillermo le prestó los suyos a Henry, quien resultó con habilidad innata para el equilibrio, los disfrutó al máximo.

Los rodillos también fueron la pasión de Javi en la cuarentena, aunque no entendimos porqué si lo acompañaba la novia. Pulga los tuvo y trató de sacarles el jugo, aunque le aburría tener que estar cerca de la pared o al marco de la puerta para mantener el equilibrio. Pablito disfrutaba sus rodillos, pero los combinaba con sesiones de gimnasia.

Otros nos dedicamos a la bici de spinning. Alberto y Armando nos contaron de sus extenuantes jornadas de entrenamientos, los 70 de kmts de Alberto Rivera y los largos entrenamientos de Armandito que incluían 50 minutos parado. Mientras que, para William Bolaños, era su descanso en el teletrabajo y para Jorge Gutiérrez solo la continuidad de su rutina diaria. Carlos si estaba preparado antes de la cuarentena, tenía elíptica y bicicleta de spinning, pero la primera le sacó la mano así que la segunda fue su salvación, como sudaba obligatoriamente tenía que recurrir a sus sesiones de hidratación con el delicioso jugo de cebada.

El confinamiento despertó el ingenio de algunos ciclistas, por ejemplo, Fernando, quien no tenía en su apartamento ningún equipo para entrenar, se inventó un método para trabajar los músculos haciendo uso de una manguera de bicicleta; algo parecido hacía Geoffre. Mientras Guillermo Durán transformó su trotadora en una banda para la bicicleta. Ricardo decidió que a falta de rodillos bueno es el lazo para saltar como aprendió en su niñez. Willy Duarte se dedicó a aumentar masa muscular utilizando su equipo multi fuerza que rescató. Manuel García además de la elíptica, sudaba con los trabajos de remodelación y pintura en casa.

Víctor Molano entrenaba con su bici en el solar de su casa en Boyacá, que terminó convertida en una pista de Cross por las marcas de los neumáticos en el prado. Mario Torres atrapado en Flandes disfrutó rodando por las calles del conjunto.  Ana se dedicó a la gimnasia, se inscribió en programas virtuales y practicaba las rutinas de entrenamiento que le enviaba su profe de atletismo, algo parecido hacía Manuel Panesso. Mientras, Héctor pasaba las horas descansando tumbado en su sofá, esperando con ansiedad la llegada de los rodillos inteligentes que compró por Mercado Libre.

Jacinto transformó una máquina elíptica que compró hace 35 años, le colocó piñones de bici y un sistema de guayas y freno que le permitía endurecer el pedaleo. Con ese equipo casero pasaba horas haciendo las etapas virtuales que recopilamos para nuestros colegas en la web de CicloBR, y que le sirvió de compañía a muchos. Alvarito y Edgard también pasaron las largas horas de cuarentena sudando con sus elípticas. Para Mauricio Ordóñez parece que la elíptica también fue su compañía y el descanso del teletrabajo.

Melki se consideraba afortunado de haber mantenido en buen estado su simulador Cateye CS-1000 que había cumplido 26 años, el mismo equipo que también conservó Alberto Otálora. Para ellos fue la tabla de salvación

Laura y Rei, el Rey de los “gadgets”, disfrutaron al máximo sus encuentros virtuales a través de la aplicación Zwift, “echando piques”. Nobile y Pulga aprovecharon también esa tecnología de los rodillos inteligentes y sacaban turnitos en el equipo de su hijo Camilo para entrenar.

De Mauricio Peña no supimos mucho, pero seguro aprovechó esos días de confinamiento y teletrabajo. Ilde no rebajaba las flexiones diarias en la ducha, por razones obvias no nos envió video. Al final Fabio, confesó su frustración al no contar con rodillos ni máquinas en casa le tocó yoga, gimnasia y "sacar al perro varias veces al día".   El mono Trejos quedó atrapado en Werribe Australia, allí caminaba y trotaba cuando su patica mala se lo permitía. Giaco el año pasado quiso entrenarse al estilo tarzán, desde los árboles de aceitunas, saltó al piso y crash!!, se rompió el menisco, así que le recomendaron immobilità.

Una vez concluyó el confinamiento que duró casi 90 días, hastiados del encierro varios colegas del grupo se pegaban sus voladitas para rodar unos kmts en la ciudad, con disculpas como: "señor agente es que voy a comprar el pan", o portando una fórmula para reclamar drogas como era el caso de Fernando, algunos se peleaban por sacar al perro asi les tocara pedirle a la vecina que se lo prestara. Otros iban a la Virgilio, al Parque Nacional y los más avezados se arriesgaron con recorridos a Patios, al Nueve de la Mesa, a Albán, al Verjón y a Chía.

Para vencer el aburrimiento y el miedo, a mediados de septiembre promovimos algunas salidas en grupo controladas y con todos los “protocolos de bioseguridad”, songo sorongo y ante la incrédula mirada de nuestros compañeros que seguían en cuarentena total logramos volver al Vino, la Pradera, Canicas, Tabio, las Margaritas, Sisga, Santa Rosita, Guatavita, Patiguapos, las Arepas, la Calera, alto del Águila y Guasca. Esa fue nuestra mini temporada 2020, con una buena selección de las mejores etapas que nos ayudaron a olvidar un poco las noticias de la pandemia; tuvimos la presencia de un poco menos de la mitad de los integrantes de los CicloBRes, fue un intento por mantener vivo al grupo a través de las salidas y al resto con las crónicas dominicales. Ahora en vacaciones seguramente muchos volverán a la carretera en sus lugares de descanso.

Quisiera ser vidente para saber lo que nos depara el 2021, desafortunadamente nadie lo sabe. El futuro es incierto, pero nos quedó un remanente de optimismo. Como no tendremos la fortuna del UAE, equipo profesional de Emiratos Árabes Unidos que parece será el primer equipo completo vacunado contra el Covid, tendremos que seguir cuidándonos por muchos meses acompañados por el personaje del año: el tapabocas.

En enero reanudaremos las salidas, probablemente con el grupito que nos acompañó en la minitemporada 2020, al que confío se unirán paulatinamente más ciclistas; seguramente todos aportarán su granito de arena para que la llama de CicloBR no se extinga en el 2021, año 34, por ahora podemos darnos por bien servidos, el Grupo sobrevivió!!

Con la plena confianza en que pronto superaremos esta pandemia, que por desgracia nos correspondió vivir, les deseo un año 2021 lleno de salud para Uds. y todos sus familiares, lo demás llegará por añadidura,

Un abrazo

Omarquez