REGRESAR  ALA PAGINA INICIAL

 

   
¿Quiere consultar si hemos escrito en esta web sobre alguna ruta cicística?, ¿busca una crónica en especial o un tema específico?. Escriba en la siguiente casilla del buscador y consulte en la base de datos de CicloBR.
 
www.ciclobr.com
   

Bogotá febrero 9 de 2020

CRÓNICA POR ALBERTO RIVERA MARIN

¡UN DÍA EXTRAÑO!

En Bogotá un resplandeciente sol y la llegada al “Puente de Guadua” marcada por una densa neblina que no dejaba ver el horizonte. Al extremo, que hoy, para la foto oficial, quien escribe esta nota no tuvo objeción para que nuestros compañeros quedaran ataviados con sus respectivas chaquetas de colores, pues no quisieron despojarse de ellas, dado el intenso frío que calaba los huesos. Sin embargo, bastó con recorrer dos kilómetros después de la salida en Siberia, para que nuevamente volviera a brillar el sol y cuando llegamos al cruce hacia El Rosal, todos dejaron sus chaquetas en el carro, pues precisamente hoy fungí como “Carro acompañante”.

La mañana empezó con una propuesta de regresar por la misma ruta por donde se tenía previsto entrar a Zipacón, es decir, regresar por Faca, el Resbalón, cruce hacia El Rosal y luego llegar a Siberia; sin embargo, prevaleció la tesis de que en CicloBR no se cambia la programación, sino que se extiende. La programación original, desde hace más de una semana, contemplaba el regreso por Mosquera, Funza y llegada a Siberia. El grupo rodó satisfactoria y tranquilamente desde Siberia hasta la entrada hacia Zipacón en la zona de Cartagenita, como lo demuestran las fotos y los videos que logré captar en ese trayecto; inclusive, bien entrado el camino hacia Zipacón.

En ese sitio hice el último chequeo fotográfico, pero noté que mi celular –repleto de fotos de documentos relacionados con mi profesión de abogado- no funcionó más, es decir, no me permitió captar más fotos y, en ese momento en que estaba revisando el dispositivo, entró una llamada de Ricardo Rodríguez, la cual no pude contestar a tiempo, por eso le devolví la llamada y fue en ese momento que pidió adelantarme muy prontamente, porque nuestro querido amigo Molanito se había caído. Para ese momento iban adelantados Eduardo, Fernando y William a quienes se les avisó y se devolvieron.

El vehículo siempre lo mantuve encendido cuando salía a tomar fotos o videos y, cuando recibí semejante noticia, salí raudo a encontrarme con el grupo. Dos curvas después los encontré, pero afortunamente ya la brigadista Mary Pérez, que como enviada por Dios, se encontraba en el lugar prestándole los primeros auxilios a Molanito. Los momentos allí vividos fueron angustiosos, porque, por una parte había que atender toda la situación de emergencia que se estaba viviendo en ese momento, pues nuestro querido amigo sangraba por la ceja izquierda y, por otro lado, la situación desesperante de no haber podido capturar al conductor del vehículo causante de tan infausto accidente, ni siquiera registrar sus placas.

En medio de la confusión, por fin nuestros compañeros reaccionaron y se ubicaron en ambos sentidos de la vía para frenar los vehículos que por ese momento transitaban por el lugar, dado que el sitio donde se produjo el accidente es muy estrecho y pasaban muy cerca de donde estaban atendiendo a Molanito. Inclusive, para acomodar el carro acompañante y poder permitir una cómoda ubicación de Orlando Molano en el carro. Por fin arrancamos y vinieron, entonces, las atropelladas preguntas: a dónde llevarlo? qué vía tomar?, cuál es su EPS?, Dónde dejaste el carro; en fin una serie de preguntas, que al final de cuentas, en el trayecto hacia Bogotá se fueron solucionando, una a una.

Lo primero es que no vamos a ir al Hospital de Facatativá, por ser de segundo nivel, al cual pertenecen los hospitales locales donde se brinda una atención básica. Fue allí donde llevamos en otra ocasión a Anita Niño y la verdad no fue tan eficiente su atención. Entonces encaminamos nuestra ruta hacia el antiguo Hospital Lorencita Villegas de Santos, hoy conocido como Hospital Infantil Universitario de San José, de la EPS Servisalud, que atiende a los docentes de este país; y, como todos sabemos, nuestro Molanito es un insigne pensionado de esa rama tan importante de la sociedad. Allí fue atendido con eficiencia y rapidez. Le tomaron un Tac cerebral para establecer si el golpe en la ceja izquierda había generado alguna lesión, pero su resultado fue altamente satisfactorio, dado que Molanito siempre estuvo consciente y conversador durante el viaje; el suscrito prefirió guardar silencio para que él hablara lo que quisiera, pues era muy importante que se mantuviera alerta y consciente.

Creo que tenía las cosas más claras que el suscrito y que su hermano Víctor, quien nos acompañaba. A todas estas recordé nuevamente a mis compañeros que había quedado en la vía, quienes siguieron su camino hacia Zipacón, donde al parecer llegaron si novedad alguna y ataviados con sus chaquetas, porque antes de salir con Molanito para el Hospital les dije que las cogieran del carro.

No se olviden que Zipacón fue fundado el 5 de julio de 1561, y se encuentra ubicado en la Provincia de Sabana Occidente, a 50 kilómetros de la ciudad de Bogotá. Es una población con hermosos paisajes y apta para la práctica de nuestro amado ciclismo. Volviendo con nuestro queridísimo amigo, Orlando Alberto Molano Moreno, a quien su tocayo Orlando Márquez le realizó una excelente nota periodística el 9 de diciembre de 2018, encontré en la misma que nació en 1949 en Firavitoba Boyacá, lo cual indica que es un boyacense de pura cepa que ha pasado el umbral de los 70 años y todos los domingos nos da ejemplo de tenacidad y garra, aguantando los “jalonazos” de “Riverita y Villarreal…”, como jocosamente lo señala en su coplas llamadas ¡Viva mi grupo CicloBR! en dicha entrevista.

También vale la pena resaltar un fragmento de su entrevista, que hoy me parece trascendental, por su contenido….Ustedes juzguen: “En enero del 2009 logré ingresar al grupo CicloBR, del cual me habían dado buenas referencias, y para lo cual busqué el contacto vía internet, comunicándome con mi tocayo Orlando Márquez. Después de analizar mi hoja de vida, me respondió diciendo: “vaya el domingo a Siberia a ver cómo le parece”. La salida fue hasta El Vino, al regreso nos caímos algunos en un sector de taches, afortunadamente sin consecuencias graves. Para mi fortuna, después de varios meses fui aceptado como integrante y hoy me siento orgulloso de pertenecer a esta gran familia, ya que allí he encontrado personas con muchos valores humanos y he aprendido a compartir el pedaleo en carretera, amén de tantos bonitos momentos de vida social. Como todo en la vida, todo tiene su comienzo y su final. Así como un día dejé el fútbol y el basquetbol que me apasionaban, se llegará el día de colgar la bicicleta, deporte que he disfrutado a plenitud.”

Retomando la historia, luego de la caida de Molanito y una vez se aseguró que iba a ser llevado para atención médica el grupo retomó la marcha hacia Zipacón. Allí Pablito planteó que bajaran unos kmts hacia Cachipay perotenían muchas dudas, mientras lo pensaban Pulga "organizó" a Nobile para que salieran adelante, se les unieron Hermes, Marcolino y Ricardo; lograron una bena ventaja que les permitió llegar a Siberia antes que el resto del Grupo.

Una agradable tertulia en la cual por supuesto se comentó lo del incidente y se aprovechó para llamar por Molanito, ya había sido dado de "alta" e incluso le contó a Pulga que iba manejando su vehículo rumbo a Chia.

En la próxima jornada del domingo 16 de febrero de 2020, el Grupo 2 ha programado una llamativa etapa Siberia-Puente Piedra-La Virgen-El Rosal-Alto del Vino-Siberia, para un total de 65 kilómetros; por tanto, nos vemos en la Estación Terpel Siberia, a las 7:15 a.m.

Y recuerden, las programaciones no se cambian….se extienden! Utilizaremos el uniforme AZUL LA PAZ y, como conductor elegido, el Grupo #2 designó a Manuel Panesso.

¡FELIZ SEMANA!

 

NOTA:

Agradecemos a Alberto Rivera por su excelente colaboración como conductor elegido, nos llevó deliciosos bananos y refrigerios especialmente empacados para todos los asistentes (se extiende el agradecimiento a su familia).

Por supuesto fue vital su labor para atender y conducir a Molanito hasta la clínica.

Los salvajes conductores que ocasionaron el accidente se salvaron de que Alberto los llevara a los "estratos judiciales", si los hubiera pillado, pero los malditos se fugaron.

 

 

ROGRAMACION PARA EL MES