SEXO Y DEPORTE (*)
Bogotá, abril 9 de 2007

(*)La información que usted encontrará en este artículo es meramente informativa y no pretende sustituir la consulta médica en cada caso particular.


 

Según la creencia  popular el sexo debilita o quita energía, en consecuencia, los deportistas al tener grandes exigencias deben tener una vida sexual con límites y de no ser así corren el riesgo de no llegar a sus metas profesionales.

Esta creencia lleva a que generalmente los entrenadores en las concentraciones, además de buscar aislar a los deportistas de estímulos que los distraigan, también aconsejen no tener relaciones sexuales el día o en los días previos a la competencia sobre todo en los varones ya que aún persiste la idea de que el semen es pura energía. En la mujer deportista existen las mismas limitaciones que para los varones.

Hay dos factores que hacen creer a los atletas que las prácticas sexuales disminuyen el rendimiento deportivo. Por un lado, como la respuesta sexual termina con un periodo de relajación altamente reconfortante, muchas veces esto es interpretado como un periodo de cansancio o debilidad y bajo esa percepción se teme llegar minado a las competencias.

Por otra parte, todavía está muy difundida la creencia de que el sexo es la energía de la vida y que el semen es un líquido particularmente energético. Se piensa que su salida del cuerpo lo debilita.

Ninguna de esas creencias es cierta. Particularmente, el semen no guarda ningún contenido extra de energía más allá de un poquito de fructuosa que suele estar de sobra en atletas y en los no atletas.

Mucho ha cambiado la opinión sobre este tema a medida que las  investigaciones han  avanzado. Todavía sin embargo es usado el método de las concentraciones totalmente cerradas, antes de la actividad deportiva.

Se han realizado estudios e investigaciones al respecto Y por lo general estos estudios coinciden  en  que en el acto sexual se consumen  entre 150 y 300 calorías.
Para tener una idea, este desgaste equivale a subir 2 pisos por escalera a paso rápido.

Otro dato interesante es que este gasto puede reponerse muy fácilmente ya que por ejemplo, un sándwich de queso grande o una taza de leche y una galleta grande tienen  aproximadamente la  misma cantidad de calorías perdidas.

Uno de los estudios realizados fue llevado a cabo por el Dr.  Lázaro Mancebo y sus colaboradores en Pamplona  España en 1987. Los resultados fueron publicados en los Archivos médicos del Deporte, como: “Estudio comparativo del rendimiento físico antes y después de la actividad sexual en varones”. Estos  demostraron que no se encuentran diferencias significativas en el rendimiento entre un grupo de deportista que no habían mantenido actividad sexual y otro que habían tenido relaciones sexuales la noche anterior y la mañana una hora antes del test.

Otro test realizado con este fin, el Test Margaria el cual evalúa entre otros, la velocidad en el salto vertical, tampoco encuentra diferencias significativas. Asimismo el Test Wingate el cual explora la capacidad anaeróbica máxima e índice de fatiga coincide con los anteriores.

En resumen todos ellos concluyen que la recomendación de la abstinencia y prohibición de tener relaciones sexuales antes de las competencias carece de bases fisiológicas y científicas.

¿Pero entonces si está probado que el acto sexual  no influye en el rendimiento,  como lo señala  la  creencia que muchos manejan?


La explicación se encuentra cuando  se revisan  más a fondo las situaciones  particulares, pues sí existen determinados factores vinculados a la actividad sexual,  que pueden llegar a bajar el rendimiento de un atleta:

Algunas de estas situaciones son:

1- Las relaciones ocasionales o de infidelidad.
Se sabe que el desgaste físico y emocional puede ser mucho mayor cuando se tienen relaciones sexuales en situación de infidelidad.

2-Las experiencias pasajeras que llevan a trasnochar  y a exponerse a esfuerzos físicos y emocionales que pueden ser estresantes. Y la posibilidad de consumir alcohol u otras drogas.
Es en realidad todo este cortejo ambiental que distrae y desgasta al deportista y no el acto sexual aislado.

3-Que el deportista crea que el acto sexual antes del encuentro debilita, seguro lo condicionará de una manera negativa, más allá de saber que el gasto energético es fácilmente recuperable.
Los psicólogos saben  del gran poder que suele ejercer la sugestión en las personas y en este caso el deportista puede llegar realmente a rendir menos y a sentirse más débil, si cree que el tener relaciones sexuales lo ha afectado.

4-Si la actividad sexual previa es muy relajante puede llegar a bajar el grado de ansiedad normal que es necesaria para enfrentar con ímpetu el encuentro.
Esto es en realidad muy personal, si la motivación y la ansiedad del deportista es óptima el sexo  realizado el día antes no influirá en lo más mínimo.


Problemas que pueden producirse por un inadecuado manejo del tema.


Muchas veces la separación del deportista de su pareja es más inconveniente que beneficioso.
En ocasiones el alejamiento de las parejas lleva a depresiones y caídas en el rendimiento.

Opiniones de deportistas:

Johan Cruyff decía que jugaba mejor cuando tenía relaciones sexuales antes de un partido. Los pioneros en visitas femeninas a las concentraciones fueron los holandeses en el mundial de Alemania 74.

Carlos Alberto Parreira, (entrenador de Brasil en el último mundial) antes del mundial Alemania 2006: “Me preguntaron si el sexo está prohibido. No, el sexo está liberado como siempre estuvo. Nunca fue prohibido”: “No pienso que hacer el amor al día antes de un partido pueda afectar a un jugador. Es sólo sexo, no hay problema. El problema es que un jugador no duerma, que fume o beba alcohol. 
En realidad la dificultad que pueda traer la actividad sexual en el deporte es más mental que física, es decir si la persona tiene la creencia de que por tener relaciones sexuales se desempeñará mal en su deporte, efectivamente sucederá así, pero no por una cuestión física sino psicológica.

Tassos Stalikas (psicólogo deportivo griego): "Si el deportista tiene condicionamientos sociales o religiosos, la influencia del sexo es negativa. Pero científicamente no se ha demostrado que el sexo antes de competir influya negativamente".
Médicos alemanes y los psicólogos rusos están a favor de las relaciones sexuales pre-competencia


¿Los atletas son mejores amantes?

También es frecuente que la gente se pregunte si los atletas son mejores sexualmente. Lo primero que tenemos que recordar es que la sexualidad no es un ejercicio, y mucho menos una competencia. Lo que importa es la espontaneidad, la curiosidad, el apego, la expresión de afecto, el alejarse de las inhibiciones. Ese es realmente el punto y no el estado del cuerpo.

Lo que sí es cierto es que los atletas, sobre todo los que no son de alto rendimiento, conservarán mucho más tiempo su vida sexual, porque manejan niveles bajos de colesterol y grasas, porque tienen una mejor circulación, porque el corazón está fortalecido, manteniéndose sexualmente activo mucho más tiempo del que los individuos sedentarios.

El ejercicio metódico y constante ayuda a la persona a disminuir el estrés y por lo tanto a aminorar las tensiones diarias, que en muchas ocasiones son factores que influyen en el placer sexual. Se dice que quien practica un deporte o se ejercita diariamente tiene mayor capacidad de gozar todo aquello que lo satisface como ser humano


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