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Mensaje de Nidia Esther Romero Capacho. - aspirante a ingresar a CicloBR


Hola amigos de CicloBR:


Para los que aún no me conocen y para quienes han oído hablar de mi pero no hemos tenido la oportunidad de entablar conversación alguna, mi nombre es Nidia Romero, la nueva integrante (o por ahora aspirante) de este maravilloso grupo de ciclistas.

El propósito de las siguientes líneas es compartir con ustedes un poco de mi vida en relación con el deporte en general, el ciclismo y la importancia de poder hacer parte de ustedes.

Debo confesar que no toda mi vida he sido buena para los deportes, es más, siempre, a pesar de aparentar una contextura fuerte y una fuerza inquebrantable, en el colegio me fue difícil el área de educación física, pues las carreras alrededor del parque eran motivo de agravio, y qué decir de los ejercicios de resistencia y fuerza, ¡me sentía morir!  A pesar de que mi padre tiene la contextura de King Kong y yo fui la única de tres hijos que pareció heredársela, la verdad es que hasta la más escuincla  del salón era cuatro veces más  fuerte que yo.
Luego, en la universidad, y consciente de que tenía que hacer un cambio en mi vida y con el ánimo de descubrir la fuerza heredada de mi padre, comencé a trotar en mi casa, hummm, 15 minutos eran fatales frente al espejo,  pero la constancia hicieron que poco a poco mi cuerpo expresara parte de ese gran potencial.

Tanto el estudio como el trabajo eran en ocasiones motivos de descuido, y por temporadas realizaba caminatas a Monserrate entre 3 y 4 veces a la semana, las cuales disfrutaba muchísimo. Sin embargo, los compromisos y viajes no dejaban de entorpecer el proceso.

Hace cuatro años, gracias a un amigo, comencé a desarrollar el hábito diario de realizar ejercicio, tratando de aprender nuevas maneras de trotar y de encontrar ese espacio de tiempo que me permitiera estar conmigo misma.  ¡Auch! Pero qué dolor sentía al principio en mis piernas, en mi espalda, y sin hablar del sueño que me invadía luego de practicar dos horas.

Hace más de dos años y medio, mi amigo me dijo: “Nidi, una bicicleta, tenemos que salir en bicicleta”, ante lo que yo dije: “pues… si”, como haciendo caso omiso a su propuesta, hasta que prácticamente la compré a la fuerza.  Una bici de ruta muy barata fue mi primera adquisición,  y sin la más mínima experiencia en la posición que exige ésta a comparación de la bicicleta que alguna vez tuve cuando era solo una niña de  7 años, la primera salida por la carrera séptima fue ¡toda una odisea!,  un manojo de nervios y toda la tensión en mi espalda, cuello y brazos hicieron que terminara quebrada en llanto el primer día luego de una hora y media detrás de aquel manubrio. Afortunadamente, días después ya tenía la confianza suficiente y me sentía la más diestra de todas, y me preguntaba a mí misma: ¿por qué no compré la bicicleta mucho antes?

Luego de solo unos cinco o seis meses, apenas salía a Chía los domingos, y en la cuarta salida…. pin, pun, tan, totazo… había sido víctima de mi adrenalina y de las malas calles de la ciudad, terminando viva de manera milagrosa gracias a mi casco luego de salir volando como Supermán 15 metros y con una fractura en mi clavícula izquierda, entonces… Mala suerte Charlie, 2 meses de recuperación con mi hueso (y yo que me consideraba inquebrantable) y cerca de 2 meses más para volver a mi ritmo de antes. Lo bueno era que aquella bici no había sufrido en lo absoluto, entonces… me ahorré un dinerito.

Ja, cómo no, apenas salí a recuperar el tiempo perdido en aquel aparato, fui una víctima más de los más de 150 robos diarios de bicicletas un domingo en el Simón Bolívar. Noooo, pero me dije: “bueno, ahora tengo una excusa más para comprar algo mejor”.  Un año después me puse en la tarea, una bici hermosa, diseñada para ruta y mucho más costosa que la primera fue la ilusión de mis ojos desde que la vi, fue como amor a primera vista. Recuerdo que el joven del almacén me preguntó: “¿quiere pagar el seguro contra robo?,  ampara el 75% del valor”, ¡claro!, fue mi respuesta. Hay Nidi, el seguro, gran inversión. Al sexto día, cuando salí a la ciclovía, un par de muérganos con un cuchillo se llevaron la bicicleta de mis manos, lloré, lloré y lloré como nunca, debo confesar que me daba pena decir en mi casa lo que había sucedido, y además no quería escuchar a mi mamá diciéndome: “se lo dije”.

Para aquel entonces (enero de 2012), una o dos semanas antes de la compra de la bici me había comunicado con CicloBR para poder ser partícipe de sus salidas dominicales,  y ahora me había quedado con las ganas de poder disfrutar de aquella experiencia.

Dos meses después me fue entregada otra bici gracias a aquel seguro, esta vez con un grupo menos finito que la segunda, pero bueno, pensé: “si me la llegaran a robar, no me va a doler tanto…. Pero eso sí, esta vez no voy a cometer el mismo error”. Salía ocasionalmente, por nada del mundo el día domingo, y… para risa de muchos, la mejor inversión luego del seguro contra robo fue una pintura en spray color negro mate que ocultaría la belleza de mi nueva amiga; si bien las delicadas curvas y líneas de su marco son imposibles de ocultar, consideré que el hacerla menos vistosa podría favorecer para no llamar tanto la atención, y hasta el momento ha funcionado por casi un año.

En diciembre volví a comunicarme con CicloBR para poder  ser partícipe del grupo, y aunque me da pánico salir el día domingo de mi casa al punto de encuentro, me armo de valor lo que más puedo, pues las ganas de poder disfrutar del paisaje, el esfuerzo físico, la compañía del grupo y la experiencia misma lo valen. Eso sí, puede que no tenga mucha experiencia, puede que sea una primípara, pero no me pienso dejar echar tierrita, no señores, eso sí que no,  entrenaré el resto de la semana subiendo escalones, trotando y montando bici en la medida de lo posible. Mi mayor temor y mi reto: las pendientes.  Ahí estaré tratando de despertar esa hija de  Kin Kong que habita dentro de mí, aunque no me imagino a King Kong montando bici, Upssss.

No quiero terminar sin antes agradecerles por esa maravillosa acogida en CicloBR, el gran calor humano entre ustedes me permite sentirme muy a gusto y espero poder llenar mi vida de gratas experiencias a su lado.
Nidi.

 

Enero 15 de 2014.


 

 
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