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Bogotá abril 29 de 2018

Sabíamos que nos íbamos a mojar

Hoy amaneció nuestra capital Bogotá vestida con el traje que más usa por estos días el gris oscuro, a los ciclistas nos gusta más el azul clarito con rayitos de sol pero habíamos aceptado el reto  para ir a la Aguadita y teníamos que honrar el compromiso. Sabíamos que el viaje en carro para llegar a Chusacá es largo, en mi caso 32 kmts pero recorrer la ruta de Lucho Herrera  coronando por las dos vertientes el alto de San Miguel bien vale la pena el sacrificio una vez al año, de hecho la última vez que lo hicimos fue el 27 de marzo del año pasado. Aunque creíamos que por ser un puente festivo de los largos el tráfico sería complicado la verdad no lo fue, en 45 minutos larguitos llegamos a Chusacá partiendo a las 6 y 35 de la mañana.

Durante la semana El Chinazo, Pablito y Fabio andaban promocionando la subida al Romeral, esa temible escalada que aún falta por chulear en el mapa oficial de recorridos de CicloBR, pero  a juzgar por el Chat pocos les pararon bolas, así que esperaremos con paciencia otra ocasión para sacarnos esa espinita de la carpeta de pendientes.  

Desde el parqueadero en Chusacá al mirar las montañas en dirección a Sibaté lucían un manto gris oscuro que impedía apreciar el verde del paisaje. Presentíamos que nos enfrentaríamos a la lluvia pero ya no había nada que hacer teníamos una cita con San Miguel y le íbamos a cumplir la promesa al santo.


Camilo hizo hoy el turno de conductor elegido que le correspondía a su padre Luis Eduardo Pulgarín –Pulga- pero dos circunstancias lo obligaron a dejar la bici en casa, estaba recién operado de  los ojos y Pulga vendió su automóvil, así que le anotaremos el turno a Cami a quien agradecemos por su acompañamiento y por los piscolabis que nos llevó. Con Camilo completamos quince ciclistas un buen combo para la etapa.

Nos ubicamos en grupo para tomar la tradicional foto  al lado de una preciosa damita en minifalda que parecía encantada con nosotros pues aceptó posar con varios ciclistas sin molestarse; desafortunadamente la foto del grupo que tomó el conductor de Guillermo no salió, no oprimió el obturador, asi que nos tocó quedarnos con estas tomadas unos minutos antes donde por fortuna quedó la chica encantadora que ya tiene preaprobado su ingreso para cuando aprenda a montar en bici, o antes si ella lo prefiere, en la adminsitración de CicloBR hay mucho que hacer, por ejemplo sería una excelente ayuda para Pulga como vendedora en la Ciclo tienda, tal vez así Fabio y Giaco decidan hacer más compras, o tal vez un buena cobradora para la tesoreria, o una excelente copiloto para los conductores elegidos como lo demuestra con su atuendo

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Salimos de la autopista sur y giramos para tomar la vía a Sibaté, me sorprendió la cantidad de jovencitos en bicicletas todo terreno que suben pegados a los buses y busetas, meten un pie en la parte trasera de la carrocería y con el empeine se agarran para que el automotor los suba sin hacer esfuerzo. Vimos hasta cuatro pegados a un bus, parece que es una  moda reciente pues en anteriores pasos por esa carretera no habíamos visto esa modalidad de ciclismo adrenalina. Uno de ellos subió cien metros con nosotros con la rueda delantera de su bici arriba, girando solo sobre la trasera y “dando pedal”.  

El olor nauseabundo que se siente y que casi se puede  tocar nos indicaba que estábamos próximos  a llegar al embalse el Muña construído en los años cuarenta para almacenar las aguas de los ríos Muña y Aguas Claras con fines energéticos; lo que fue un bello lugar turístico con clubes náuticos de pesca deportiva en los años cincuenta, se convirtió en una gigantesca cloaca con el bombeo de las aguas del rio Bogotá y el vertido de desechos industriales, de mataderos y curtiembres, y de toda la porquería orgánica generada por Bogotá. Hoy bordeamos el embalse durante 4 kmts, mientras rodába en las bici trataba de mirar las fincas aledañas y pensaba que seguramente los bogotanos consumimos repollos, alverja y fresas que los agricultores riegan con esas aguas,  las mismas que utiliza el ganado para saciar la sed antes de terminar en las carniceríasy supermercados, una forma de venganza.

Justo al completar 10 kmts aparece Sibaté un municipio que crece algo desordenado pero que se ve pujante, tomamos la carrera séptima, su calle real, tan pronto pasamos el parque, Eduardo quien venía encabezando el grupo giró a la izquierda y tomó una calle angosta, lo siguieron Pablito y Fabio, los demás no entendíamos para dónde íbamos, hasta que gritó: Vamos Chinos, vamos pál Romeral, vamos!!. Los demás pusimos pie en tierra, pensábamos que era solo una broma pero se perdieron en la estrecha callecita y en contravía.


No recuerdo quienes los secundaron pero el hecho es que me quedé solo, tomé una foto y como dice el refrán si no puedes con el enemigo únetele… así que ni modos tocó ir a investigar a ver si en realidad “el tal Romeral existía” o era solo un mito. Pronto tuve la respuesta, esa vaina existe tanto que la subida inicia justamente al final de la callecita, tocó buscar de inmediato la artillería pesada de montaña entre mis piñones. Los primeros 700 metros parecen interminables, Marcolino y Mauricio Peña patalean pero como ven que Nobile va para arriba con todo deciden seguir. Chinazo Pablo, Guillermo y Alberto ya se ven pequeñitos van adelante sorteado las duras rampas que no bajan del 11%. Un pequeño descanso al terminar el primer kilómetro donde aparecen columpios pedaleables me hacen borrar de la cabeza la idea de devolverme, pero surge de repente una recta y una herradura para llegar al km 2 donde la inclinación llega al 15%, entonces reviven los malos pensamientos de poner pie en tierra, pero  veo a mis amigos animados a descubrir estas nuevas tierras y a clavar la bandera de CicloBR en su cima y decido seguir. En ese dilema entre sigo o me devuelvo veo que ya llevamos 7 kmts de recorrido, es decir que solo faltan 3,2 kmts, tocó terminar esta vaina, mi piñón de montaña debe ir recalentado. El terreno ya es páramo y el frio cala los huesos afortunadamente llevamos las chaquetas, finalmente un descenso casi imperceptible y aleluya llegamos al caserío que parece ser el Romeral, allí está el Chinazo sonriendo, finalmente se había salido con la suya, cambió la programación. Pulga se regresa para acompañar a Nobile a Marcolino y a Mauricio que sufre desde hace varias un mal crónico con los cambios de su bici. al final los 14 ciclistas coronan satisfechos por la hazaña.

No lo puedo creer, coronamos el tal Romeral.

Por favor amables lectores Uds. tampoco lo crean no tengan en cuenta los anteriores dos párrafos fue un ensayo que hice para la futura crónica de la subida al Romeral, es bueno tener algo listo para cuando decidamos medirnos a subir el ya mítico alto que tanto claman alguos CicloBRs. Les pido disculpas por la distracción y retomo el relato ahora si verídico:

Justo al completar 10 kmts aparece Sibaté un municipio que crece algo desordenado pero que se ve pujante, tomamos la carrera séptima, su calle real, que vuelve a denominarse Vía a Fusagasugá al finalizar la población. En la medida en que vamos dejando a Sibaté la carretera comienza a empinarse paulatinamente, es una subida con la pendiente que me recetó el médico, se deja subir usando piñones 15 y 14, incluso creo que aguanta con Plato grande. Adelante van Nicolás el nieto de Guillermo y un joven amigo suyo , Sergio a quien hoy bautizamos como Egan. En el segundo lote comandado por Eduardo van Manuel, Fabio, Alberto, Pablo,  y Pulga. Veo que ya le hacen una buena luz al resto del lote así que decido tratar de llegarles antes de pasar el túnel, sobrepaso a Nobile a Marco, a Mauro  y a  Guillermo quien sube totalmente rotado siguiendo a su amigo Nelson Flores, va bastante regulado.

Fabio convaleciente dl'influenza comienza a ceder terreno, y Pablito opta por no hacer gasto y reservarse para el regreso dado que acordaron ir a Fusa. Como yo tenía mi meta en los quesos es decir 5 kmts abajo de San Miguel decido gastar mis balas en la subida y logro llegarle al grupo del Chinazo justo cuando Alberto pega un arranconazo que nos deja  a Pulga y a mi cortados. Pulga le había pedido al Chinazo que “le bajaran un puntico” y como no le hicieron caso, algo disgustado los dejó ir, así que me tocó seguir la persecución en solitario. La verdad “casi les llego”, pero los casis no valen.

Atrás Nobile libraba una dura batalla con una joven a la que la empujaban un par de amigos y se la ponían adelante para picarla al tiempo que animaban a su pupila para que no se dejara. Nobile la sobrepasó y gritó. “Marcolino vamos!!, uno de los muchachos le contestó “aquí voy” . Al final la china y sus amigos se fundieron, Marco y Nobile salieron triunfantes de  la dura batalla.

Tan pronto inicia la bajada el mirador nos recibió con llovizna. Nobile y yo bajamos en carro hasta “Los quesos” seis kmts abajo de San Miguel, allí llegaron además Mauricio, Pulga, Marcolino y Manuel. Mientras escampaba tomamos aguadepanela con queso y almojábana. Asumíamos que el resto del grupo iba camino a Fusa, pero teníamos la duda pues la lluvia ya era aguacerito.

Nobile Marco y Mauricio partieron unos 15 minutos  adelante, luego salimos con Pulga y Manuel. La llovizna aún no terminaba, aunque no sabíamos si el agua que caía provenía de los árboles y helechos gigantes que circundan la vía. Camilo nos escoltaba, dado que la camioneta de Guillermo iba con los otros siete ciclistas que suponíamos estarían llegando a Fusa.

Pronto Pulga y Manuel  se me perdieron en el horizonte y quedé solo, así que opté por subir sin la mayor preocupación, usando la máxima relación de montaña, de esta manera los seis kmts que en otra épocas me parecían eternos se me pasaron pronto; faltando un kmt alcancé a Mauricio quien venía padeciendo la falla crónica que aqueja a su amada bici desde hace alguns semanas. Manuel había coronado en solitario y Pulga logró alcanzar a Nobile y a Marco al final de la subida. En San Miguel la lluvia persistía, por lo cual decidí acompañar a Camilo en el carro, en Sibaté Nobile se nos unió.

En Chusacá paramos para esperar a nuestros compañeros. Cuando llegaron nos enteramos que cancelaron la bajada a Fusa, sabia decisión. Como no tenía datos le pedí el favor a Alberto que nos resumiera en una mini cónica lo ocurrido en ese grupito, me respondió:
"La parte nuestra está muy fácil, bajamos a la aguadita tomamos aguadepanela, nos devolvimos, Fabio y Fernando  llegaron primero, me fue bien subiendo, alcancé al Chinazo y se me quedaron Pablito y Guillermo. FIN".

También fue el fin de esta corta aventura, 62 kmts en bici y 60 en carro.

Hasta la próxima, feliz semana

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Dato curioso: en el 2016 fuimos dos veces a la Aguadita: El 3 de abril y el 31 de julio.

Fotos curiosas:

El doble de Egan : Sergio Mendoza.

Remedio infalible para el frio

Hablando de Cosmetiqueras

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Climbing defines Colombia
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WORDS: FABIO CUTTICA
TRANSLATION: DIANA PELÁEZ
IMAGES: FABIO CUTTICA

Ver articulo revista Peloton magazine>>

Traducción al español>>

 

 

 

 

 

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