Bogotá octubre 17 de 2009


Una prueba de resistencia

LAS CUATRO HORAS DEL CHOQUENZÁ



Antecedentes

Hace unos meses viendo un programa de tv sobre la participación de  Montoya en las 24 horas de Daytona, se nos ocurrió una locura: porqué no hacer una prueba de resistencia en bicicleta rodando durante varias horas en la pista del CDCH, iniciando en la tarde y finalizando en la noche. Creímos que la idea no fructificaría, seguramente a muchos les iba a parecer descabellado, extraño y aparentemente aburrido. Aún así, un sábado al final del entrenamiento le planteamos la idea al grupo  y “recórcholis”  sonó la flauta pues, salvo por algunos incrédulos,  de inmediato la  mayoría la acogió como una de las etapas de la Clásica de la Amistad.

Como sabíamos que iba a ser difícil la negociación en cuanto  a la duración se planteó la prueba como las Seis Horas del Choquenzá, sabiendo que habría que negociar para llegar “aunque fuera  cuatro horas”. Luego alguien sugirió llevar una moto para colocarla al frente del lote con el objeto de regular la velocidad pues de sobra conocemos el espíritu competitivo de varios de nuestros afiliados y por experiencia  sabemos que la pista no es un escenario para pruebas de velocidad y menos masivas. Ahora tocaba buscar al motociclista que nos acompañaría.

Nos acordamos de que el colega Manuelito Panesso es un Harlista profesional y cuenta con una poderosa moto Yamaha Virago 1100, así que le echamos el cuento y de una aceptó acompañarnos como juez en su poderosa máquina; como segundo juez, camarógrafo y parrillero de Manuel iría Álvaro Campo.

Para estar seguros de que la prueba era viable hicimos una simulación para probar la resistencia. Ver Prueba previa

Luego de algunas semanas organizando la logística de este loco evento, finalmente llegó el día, así pues el sábado 17 de octubre  casi medio centenar de valientes ciclistas se le midieron al reto. A las 3:30 de la tarde, las 5 escuadras de ciclistas que se inscribieron estaban preparadas frente al Gimnasio, punto de  salida.



Participantes



“Los Aconcaguos”
un grupo de empleados de diferentes dependencias del Banco, quienes se están preparando para subir el Aconcagua, el pico montañoso más alto de América  (6962 mts) ubicado en la provincia de Mendoza en Argentina. Aunque no pudieron asistir todos estuvieron representados por Clark Manuel Rodríguez, Leonardo Bermúdez,  Roselvet Ruiz, Ildefonso Quicasaque y Rafaél Bermúdez, quien participó con su hijo Leonardo Bermúdez..

Este equipo se reforzó con William Bolaños, Carlos Galindo y José Vicente Cruz.



“Los Abuelitos”
  un grupo de ciclistas de CicloBR, que no están participando en la Clásica de la Amistad, pero que se entusiasmaron con la prueba, son  ellos: Jorge Enrique Peña, Jorge Gutiérrez, Fabio Gonzalo Gómez y Álvaro Villarreal. Estaba inscrito el Dr. Jorge Sánchez, pero por razones de trabajo no pudo participar, pero nos acompañó de corbata y sin bicicleta.

Las otras tres escuadras se conformaron así:

walter camargo jorge sánchez ALFREDO GÁLVIS NOÉ MUÑOZ ANITA NIÑO ORLANDO MARQUEZ FRANCISCO MORALES ALVARO CUERVO

Verdillos
: Miguel Granados, Carlos Reina, Alfredo Gálvis, Walter Camargo, Orlando Márquez, Noé Muñoz, Ana Niño, Orlando Pinillos y Francisco Morales.



Azules:
Augusto Salcedo, Jacinto Cuta, Luis Pulgarín, Edgar Dimian, Alejandro Rodríguez, Ildefonso García, Luis Zapata, Armando Torres, Esther Rueda, William Trejos, Marcolino Barrera y Pastor Gómez.



Rojo Verde:
Eduardo Bedoya, Henry Gómez, Gabriel Uribe, Pedro Gómez, Orlando Molano, , Alberto Otálora, Alberto Rivera, Melquisedec Reina, Hugo Gutiérrez, Víctor Portela. Eduardo Matiz y  Jesús Reyes.

De los equipos de la clásica en total asistieron 34 de los 37 inscritos (faltó solo un ciclista de cada equipo), esto prueba la expectativa que la prueba había generado. Uno de los Verdillos, Manuel Panesso se sacrificó y nos acompañó  en la moto.

Mi temor principal era que el clima nos fuera a dañar el evento de patinaje y la prueba ciclística. Desde el día anterior estuve muy atento a escuchar todos los pronósticos del tiempo y me tranquilicé y casi que celebré al oír que todos sin excepción pronosticaban para ese sábado lluvias y tormentas desde medio día hasta avanzadas horas de la noche. Esto significaba, como en efecto ocurrió, que iríamos a tener un esplendoroso día, pues el  IDEAM no atina ni una en materia de pronósticos del clima.

La salida



A las 3:40 p.m. nuestro juez oficial Alvarito Campo dio la partida y reiteró las normas establecidas de antemano.
Se acordó que cada equipo se encargaría de conducir el lote durante media hora, iniciando por los Verdillos. Al arrancar, nuestro juez de la moto Manuel Panesso  no se había hecho presente pues tenía un inconveniente, pero pronto apareció. Esta primera hora fue todo un paseo, pues el equipo Verde muy juicioso se esforzó por no superar los 27 kmts pese a que Orlando Pinillos trataba de volarse.

El segundo relevo le correspondió a los Azules, quienes pese a que arrancaron con un promedio un poco pasadito del límite, en general fueron respetuosos de las reglas y mantuvieron el promedio.

Daba gusto ver ese espectáculo y la alegría y entusiasmo de las barras de familiares y amigos. Mientras, los ciclistas no paraban de hablar durante los primeros minutos de la prueba, convencidos de que así matarían el tiempo.

Un llamado a la reflexión

Cuando se produjo el cambio con el tercer relevo a cargo de los Rojo Verde, de  manera inesperada los integrantes de este equipo, aprovechando que la moto aceleró el paso para  revisar el estado del grupo en  la parte de atrás de la carrera, salieron como alma que lleva el diablo y subieron el promedio a más de 38 kmts. Esta acción generó desconcierto entre los participantes y ocasionó el retiro de algunos de los Aconcaguos que quedaron rezagados. Algunos de los  damnificados fueron  Esthercita y Pastor  quienes se vieron  a gatas para reincorporarse al lote y evitar que le tomaran una vuelta.

Vimos muy molesto al Presidente de CicloBR, Alejandro Rodríguez, con toda la razón. Estuvimos a punto de suspender la prueba por este incidente, pues  se había advertido hasta la saciedad que  no se trataba  de una prueba de velocidad. Mil excusas para los participantes afectados por esos,  afortunadamente escasos minutos, en que se nos salieron del libreto.

Retorna la Paz al pelotón

La paz volvió al pelotón con el cuarto relevo que estuvo a cargo de los Abuelitos, aunque Alvarito Villarreal por momentos se emocionaba y trataba de aumentar el paso. Pero en general controlaron el ritmo muy bien. Cuando concluyeron ya habíamos completado dos horas de recorrido y la tarde agonizaba, el sol se preparaba para irse a la camita, regalándonos sus últimos rayitos.





Los sobrevivientes de los Aconcaguos y el equipo de William Bolaños asumieron luego el quinto relevo, muy respetuosos de la velocidad. A las 6:40 p.m.  los azules iniciaron su segundo trabajo al frente del lote. Dimián gritaba: “Orlando pare esta vaina que no se ve nada”, pues tiene un problema con la visibilidad nocturna que le impide entre otras cosas manejar de  noche, pobrecillo pues tuvo que resignarse y a partir de ahí no se despegó de la moto ni un minuto.



Leonardo BermudezLa barra de amigos y familiares ubicada en el gimnasio no paraba de gritar y de aplaudir con cada paso del pelotón. Realmente vale la pena destacar el entusiasmo. Cada paso por el gimnasio para nosotros era un recargue de pilas al sentir ese apoyo  y el “si se puede” que  coreaban sin cesar, creo que terminaron más cansados que nosotros.  

En la curva de subida pasando el gimnasio un grupito de pensionados encabezados por nuestro amigo Rafael Melo no paraban tampoco de animar a  los ciclistas. Rafael estaba encantado con el espectáculo, hasta nos colocó su vehículo frente a la curva para iluminar la vía.

 

Se completan 3 horas de recorrido

En ese punto de la prueba, tres horas de recorrido, el sillín ya pasaba cuenta de arriendo y aunque sentíamos que había piernas para más, el cuello también nos cobraba renta, tal vez por la tensión que se generaba por la concentración que se requiere.

En una curva, tal vez la más iluminada Pachito se salió de la vía, según el por cuanto Noé decidió contestar su celular (lo hizo más de una vez). Pilas Noé,  hable con esa muchacha para que le crea cuando Ud. le diga que está montando en bici y que el jadeo no es por otra causa. Como diría el filósofo Pachito: "cero celos mamita…"



Las antorchas que elaboraron los  señores de mantenimiento se ubicaron estratégicamente en las curvas y sirvieron mucho, por lo cual agradecemos a Javier Osejo y a sus muchachos. Lamentablemente se nos fueron temprano y la curva que conduce al embarcadero quedó en casi total tiniebla, pues las luminarias parece que no funcionan y se necesitaba reubicar unas antorchas allí. Para evitar accidentes varios nos encargamos de solicitar prudencia y mantener la distancia pues realmente era un punto ciego muy peligroso. De paso les pedimos excusas por tanta insistencia y a veces por los regaños encaminados a  regular la velocidad y mantener  la distancia entre cada equipo, pero teñíamos una gran responsabilidad como organizadores de la prueba para evitar una caída masiva.

Tres horas y media, se acerca el final....



La idea de los relevos nos ayudó bastante, pues eso hizo que el tiempo pasara más rápido al ir atentos al turno. A las 7:10 p.m.  nuestro juez Alvarito Campo dio el aviso para el último relevo y los Rojo Verde pasaron a comandar el lote, esta vez si muy juiciosos dicho sea de paso.  Bedoya pinchó dos veces y haciendo un gran esfuerzo se mantuvo en competencia. Extrañamente vimos un buen rato a Henry el sobrino y a su tío atrás, nunca supimos qué andaban haciendo (descartamos un problema de próstata pues aún son muy jóvenes).

Faltando 20 minutos Alfredo Gálvis hizo el apunte del día y la noche : “les tengo una buena noticia muchachos, el  Comité autorizó una hora más… Por supuesto le recordaron a su abuelita. Pulga comentó que ya que estábamos calienticos porque no darle hasta las doce.

A esa altura del partido todos queríamos concluir la prueba. Cuando el juez indicó que faltaban cuatro vueltas fue el júbilo total y supimos que habíamos logrado el objetivo. Lo que faltaba era ya de trámite.

Lo logramos!!!

Última vuelta y final final, no va más. Pusimos pie en tierra muy felices por haber logrado la meta: cuatro horas sin parar, cansados  pero gracias a Dios sin novedades que lamentar.


Sin lugar a dudas fue una gran experiencia. Algo extraño seguramente en el mundo de los ciclistas competitivos, pero recuerden que en la Clásica de la Amistad todo se vale, hasta correr de noche por una pista medio iluminada...No todo es competetividad ni rivalidad sobre la bici, a la vida y al ciclismo hay que ponerle chispa, más a estas alturas del partido.

Los cuenta kilómetros marcaban entre  109 y 110  kilómetros lo cual significa que dimos alrededor de 100 vueltas  a la ciclovía que tiene un total de 1100 metros de longitud.

Muy destacable el desempeño de  el abuelito Fabio Gómez y por supuesto de Jorge Gutiérrez quien concluyó las cuatro horas pese a que tuvo un percance técnico. Igualmente muy loable y extraordinaria la participación de Jorgito Peña que completó casi las tres horas, un gran ejemplo para la juventud pues a sus 76 años sigue siendo un gran atleta.

No podemos dejar de resaltar la presencia de las dos damas Ana Niño y Esther que demostraron que tienen físico y que no se dejan de los varones…

Muchísimas gracias a los dos  equipos de empleados del Banco que aceptaron la invitación y se lucieron en esta dura prueba.

Al final nos concentramos todos en la cafetería pasadas la 9 de la noche donde nos esperaba una suculenta lechona, y una cervecita fría que teníamos más que merecida. Por supuesto  hubo sesiones de comentarios, que continuarán el próximo sábado, pues hay mucha tela de donde  cortar. Manuel Panesso recibió como premio por su ayuda una preciosa réplica a escala de su moto Yamaha Virago 1100.

Esperamos volver el año entrante a programar nuevamente esta prueba que denominamos Las cuatro horas del Choquenzá (seguramente serán cinco horas pues todo sube). Vayan buscando sus linternas para casco y bici pues las que llevaban Anita y William les sirvieron bastante.

Agradecimientos

Agradecemos a todas las personas que nos colaboraron para que se pudiera llevar a feliz término este evento: A Carlos Fernando Campos, a Miguel Giraldo a Nelson y a Javier del CDCH, a sus muchachos de mantenimiento, a Mary Monsalve del grupo de recreacionistas, a nuestro juez Alvarito Campo, a Florencia, a Manuelito Panesso por su invaluable ayuda con la moto, a William por su apoyo con la música y en general a todos los asistentes al evento, empleados, pensionados y familiares y por supuesto todos los ciclistas  participantes.

A pastor, a Consuelo de Gutiérrez, Anita a William a Álvaro Campo, les agradecemos por habernos facilitado sus registros fotográficos, igualmente a Ángela María Torres quien hizo el esfuerzo, y parece que tomó  unas maravillosas fotos, pero por un virus que su papito Armando le pegó al PC chateando,  no podremos por ahora apreciar  su trabajo (Uuy Armando ni se le ocurra saludarnos ni llamarnos pues nos contagia ese virus que resultó peor que el AH1N1).

 

CicloBR ubicó cámaras y reporteros en diferentes sitios, con el propósito de lograr el mejor cubrimiento de este importante evento.

1. Así se vió la prueba .

2. Así se vió la llegada

 

 

 

Omarquez

 

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CLARK MANUEL RODRÍGUEZ, RAFAÉL BERMÚDEZ ILDEFONSO QUICASAQUE LEONARDO BERMÚDEZ ROSELVET RUIZWILLIAM BOLAÑOS CARLOS GALINDO JOSÉ VICENTE CRUZ ALVARO VILLARREAL JORGE GUTIÉRREZ FABIO GÓMEZ JORGE ENRIQUE PEÑA ESTHER RUEDA LUIS E. PILGARÍN EDGAR DIMIAN AUGUSTO SALCEDO LUIS E. ZAPATA ARMANDO TORRES JACINTO CUTA HUGO GUTIÉRREZ GABRIEL URIBE EDUARDO BEDOYA JESUS REYES VÍCTOR PORTELA EDUARDO MATÍZ ALBERTO OTÁLORA ORLANDO MOLANO ALBERTO RIVERA ALFREDO GÁLVIS Ildefonso Quicasaque CARLOS GALINDO Leonardo Bermúdez Orlando Molano Jacxinto Cuta Jose Vicente Cruz