Crónica con doble versión
Una sorpresiva pero merecida victoria de...

Bogotá, mayo 19 de 2013.
Son casi las 12 del día y ya estamos nuevamente de regreso a Siberia, donde completaremos 71 kilómetros de recorrido, en una excelente etapa en la que reinó el ritmo moderado debido a que hoy curiosamente no asistió ninguno de los “duros” del grupo, los encargados de conducir y acelerar al lote; fue una rara coincidencia que teníamos que aprovechar los de la categoría “B”, pues cuando el gato está ausente los ratones hacen fiesta.
Venimos de La Pradera, pasamos por el pueblo y dimos la vuelta sin parar; el paso hasta Subachoque no fue tan suavecito como se imaginan. Muy buen ritmo entre Subachoque y Puente Piedra y un gran tirón en el paso por La Arenera, un repecho que se ha convertido en meta volante, allí todos quieren probar su potencia y ubicarse en los primeros lugares en la bajada para el paso por los taches gigantes, pues los primeros en superarlos aceleran sin piedad para seleccionar el pelotón.
A tres kilómetros del peaje el lote estaba compuesto por 14 pedalistas de los 21 que asistieron hoy (). El grupo Marchaba a 36 kmts por hora, nada mal para nuestra categoría.
Ana Niño, ya había decidido en Subachoque acompañar como pasajera a William Trejos, nuestro conductor elegido de la jornada.
A propósito, el mono William hoy nos sorprendió, pues al inicio de la etapa, estaba parqueado en la estación, con el baúl de su camioneta abierto, lleno de mandarinas, bananos, ciruelas y deliciosas gelatinas blancas, las suavecitas que se fabrican con pata de res, panela picada y fécula de maíz (ver de ese manjar originario del Valle).

Parece que el monito estaba preparado para más asistentes, por lo cual algunos tuvieron que "sacrificarse" y repetir. Un millón de gracias Willy, si le sobraron fruticas no más diga y pasamos por su apartamento.
Retomando el hilo de esta historia, en una primera versión, les contamos que antes del peaje cada uno fue buscando su mejor ubicación en el lote, se presagiaba que era inevitable el embalaje, casi se podía ver la ansiedad en el pedaleo de Marcolino, Melki, Jacinto, Molano y otros que querían figurar como punteros en esta crónica.

Tan concentrados estaban estos jóvenes pensando en el remate final que apenas si notaron cuando un muchacho de chaqueta en tonos azul- gris los superó; lo dejaron pasar como hacen los profesionales del Tour o del Giro cuando se escapa algún ciclista de los que ocupan posiciones secundarias, en este caso se trataba de Jaime Tavera, traía a su rueda a Dianita Tavera. Esto animó a Pablo, a Fernando a la mona Esthercita a Pedraza y a Hugo; ellos conformaron un lotecito que poco a poco fue ampliando la distancia sobre el resto de pedalistas.
Cuando Marcolino, Molano, Jacinto y Melki trataron de reaccionar ya era tarde, apenas pudieron ver impotentes como Diana levantaba los brazos en señal de victoria, haciendo el uno dos con su hermano Jaime. Un merecido triunfo, me imagino que esta noticia se comentará durante varios días en los pasillos de las oficinas de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá.
Ya en los Kioskos, Fernando no paraba de abrazar a su esposa, no lo podía creer, como tampoco su tercer puesto en la etapa; en verdad había valido la pena pagar esos 150 euros para subir al Alpe d´Huez, durante sus recientes vacaciones.

Bueno, Dianita quedó cumplido tu deseo, una crónica a la inversa, por ahora una victoria virtual, pero no te preocupes sabemos de tus condiciones, las de Fernando y Jaime, estamos seguros de que pronto nos van a superar a muchos.
Ahora si, retomemos el hilo verdadero de esta parte de la historia antes de que me llamen a reclamar Marcolino o Melki.
Les decía que el repecho de la Arenera, o la punta como la llaman otros, se ha convertido en punto obligatorio de meta volante. Antes pasábamos la rotonda de Puente Piedra y se mermaba el paso, aprovechábamos para tomar líquido, ahora en ese sitio se inicia otro pequeño embalaje, todos quieren llegar bien ubicados al inicio de la subidita de 100 metros, pues saben que allí el que se quedó se jodió, luego viene la bajada y la cosa empeora.

Haciendo un gran esfuerzo pude llegar a la punta del lote, justo cuando iniciaba el repecho. William Duarte apretó el paso y me tocó hacer de tripas corazón para no perderle la rueda, en la bajada como me lo esperaba me salieron ciclistas Verdillos por todos los lados, llegaron a los taches y comenzaron a brincarlos o a pasarlos por el costado izquierdo a mil por hora. Siempre me quedo allí, pero esta vez decidí cerrar los ojos y dejar que mi bici pasara rauda sobre los estoperoles gigantes o reductores que llaman, por momentos pensé en que iban a explotar las corazas o que se me quebraría un rin, pero logré superarlos. Aun así me sacaron algunos metros pero no tantos para que me dejaran como siempre viendo cómo se alejan.
Molanito, Melki y William Duarte, querían devorar en minutos esos pocos kilómetros restantes y se turnaban en la cabeza del lote que ya llevaba a bordo apenas nueve pedalistas de los catorce que cruzamos Subachoque. Antes del Peaje habíamos perdido a Huguito y a Pablo, luego finalmente le tocó el turno a Armando.
Me atreví a pasar al frente en el último kilómetro y cuando pensé que me dejarían ganar (tan pendejo ¿no?), a 200 metros sentí que me zumbaban verdillos, por la izquierda y por derecha. Melki salió como bólido, pero se olvidó que traía atrás al Kavendish de CicloBR, Marcolino Barrera, y como se imaginarán le arrebató la victoria. Jacinto logró un honroso tercer puesto, Molanito el cuarto y Willian Duarte, quien había hecho todo el gasto desde Subachoque me regaló el quinto puestico.
Relativamente cerca llegaron Armando, Pablo, Hugo, Pedraza, Esther, Fernando, Diana quien venía bien pero se había quedado a esperar a su hermanito Jaime.
La última vez que vimos a nuestros apreciados amigos Jorge Martínez y Hermes Alvarado fue en Pradera. Como lo hemos comentado en varias , ellos andan en otro cuento, viven de afán, en otra zona horaria y es poco su apego a la disciplina de andar en grupo al regreso, disfrutando los recorridos, que no sufriéndolos. Hoy les habíamos pedido el favor de que paráramos de regreso en la bomba de Subachoque para reagruparnos y subir a Pradera, pero siguieron derecho y como siempre se llevaron a su rueda a otros que al verlos de afán se motivan a recortar las etapas. Esta vez también los siguieron Gabriel, Pacho y Pedro.
Esto causó confusión, algunos tomaron la vía a Canicas y otros pararon en Subachoque, una lástima, en un día tan hermoso habíamos podido hacer el esfuerzo y subir a paso regulado el Alto de Canicas, para ir mejorando la curva de rendimiento, es la idea de la programación. El conductor elegido nos reclamó sobre el caos de hoy con justa razón.
Esta ya es una causa perdida a la que no vale la pena botarle más corriente. En la próxima salida dejaremos que la dupla del afán parta media hora antes que nosotros para que puedan hacer una corta etapa ellos dos solos, bien relajados, de esta manera podrán llegar a casa a tomar su cafecito calientito antes de las 10 de la mañana y hacer su siesta matutina, mientras nosotros disfrutamos en grupo los recorridos completos, sin afán, sin estrés, como es el objetivo primordial de CicloBR.
Nos vemos el domingo 26 de mayo en La Vega, para gozarnos un agradable recorrido en tierrita caliente. Por correo les enviaremos más detalles a quienes confirmaron su asistencia.
Los dejamos para que disfruten en de las excelentes fotos que tomó nuestro conductor elegido
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